La dedicatoria
Es imposible pensar que las vacaciones son
innecesarias, pero es incomprensible llegar a pensar, y ponerlo en
practica, que lo innecesario es una madre.
Es posible que se me recite el argumento de que hay
vacaciones y vacaciones, y de que hay madres y madres. Pues sí. Pues no.
Pues sí hay vacaciones y vacaciones. Pues no debe de haber madres quienes,
a causa de las vacaciones de los hijos, sean consideradas algo peor que
estorbos.
Sé que la comercialización ha hecho de las vacaciones y
su disfrute un rito casi sagrado. Sé igualmente que las vacaciones no
solamente reconfortan el cuerpo y dan un nuevo aire para continuar después
con eso que también llaman la rutina diario, lo que nos atosiga, lo que
nos produce la moderna enfermedad bautizada como stres, sino que también
pueden ser reconfortantes para el espíritu, pues igualmente el espíritu,
como se dice ahora, se estresa, necesitando un nuevo impulso. Pero de may
a que la comercialización de la necesidad de la vacación pueda convertirse
en abandono y desprecio de los padres, hay un abismo.
La noticia ha sido aireada por L’Osservatore Romano, y
se trata más o menos de los siguiente: una anciana italiana ha sido dejada
en la calle por sus hijos, porque esos ochenta y un años de la mujer les
privaba o podía privarles del derecho a unas vacaciones según los cánones
de la comercialización. No un hijo, ni dos, ni tres. Diez. Diez hijos
tiene esta siciliana y ninguno de los diez está dispuesto a privarse de su
verano caliente, de su playa sin tropiezo, sin su salida nocturna, sin su
juerga, sin su billete de avión, sin su corretear de acá para allá. Ni uno
solo de los diez ha cecido para poder planificar sus vacaciones con tal de
que su madre pueda tener cobijo.
Porque, de eso se trata. Según la noticia, “la anciana
fue abandonada en la calle porque ninguno de sus diez hijos quería hacerse
cargo de ella durante las vacaciones del verano boreal”. Que vaya contigo,
que vaya contigo, que vaya contigo... Y así, hasta diez veces en boca de
cada uno de los diez hijos. Como ninguno cedió, pues la señora a merced de
la caridad de los vecinos.
Y es que hay cosas que no se entienden. L’Osservatore
Romano se ha contentado con colocar a la mujer en primera página, con una
poesía dedicada “A los diez hijos de la señora Maria di Dio Bueno tempo de
Caltasinetta y a cuantos no honran a su padre y a su madre. Escuchen el
nombre de la mujer: María di Dio Buenotempo. Ni en dedicatoria uno lo
entiende.
Publicado el 6 de agosto de 2003
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