Una pastoral
penitenciaría de justicia y libertad
Víctor Corcoba Herrero
Entrevista con el capellán de la prisión provincial de
Granada, Fernando Cañavate Gea, nos participa diversas alternativas
preventivas, encaminadas en la defensa de los derechos fundamentales de
las personas que padecen la precariedad y la exclusión social.
El verano puede ser un buen momento para la reflexión.
La noticia salta, con relativa frecuencia, a los medios de comunicación:
faltan cárceles. Por eso, hemos querido poner nuestra mirada esperanzada
en el futuro, en una Pastoral Penitenciaria de Justicia y de Libertad,
fruto de nuestra fe profunda en el Dios libertador de todas las
cautividades y de nuestra firme confianza en las ingentes posibilidades de
todos los seres humanos sin excepción. La conversación mantenida con el
capellán de la prisión provincial de Granada, Fernando Cañavate Gea, nos
participa diversas alternativas preventivas, encaminadas en la defensa de
los derechos fundamentales de las personas que padecen la precariedad y la
exclusión social.
- Mucha gente cree que la libertad es hacer lo que uno
quiere, cuando quiera y donde quiera. Pero la Biblia nos enseña que cuando
uno vive sin control, se convierte en esclavo de sus propios deseos. ¿Cuál
es la verdadera libertad?
- La verdadera libertad se encuentra viviendo de
acuerdo a los propósitos para los que fuimos creados. Imaginémonos una
libertad que es tan real dentro de las paredes de la prisión como fuera de
ella. Es una libertad que nunca nadie te puede quitar. Esta es la clase de
libertad que vale la pena buscar y encontrar. Para ello, hay que seguir a
Jesús.
- ¿Es duro el trabajo en la prisión?
- Desde luego que sí. Por ello, desde la Capellania,
siempre tenemos un recuerdo y una oración muy especial, para cuantos viven
o trabajan en la prisión, o se relacionan de una manera u otra con ella,
es decir, los reclusos y sus familias; los funcionarios que no sin
sacrificios, se esfuerzan, en no pocos casos, para humanizar el centro que
siempre entraña dolor y sufrimientos; los voluntarios, particularmente,
los que, representando a nuestra Iglesia Diocesana, hacen lo posible por
ayudar a los reclusos y a sus familiares; los religiosos de nuestra
Diócesis que realizan en la prisión la tarea de llevar la Buena Noticia y
la liberación de Jesús, a cuantos han perdido la libertad, y a los que
ayudan con su trabajo profesional; todos aquellos que, de una u otra
forma, trabajan en tareas relacionadas con la administración de la
justicia; los políticos y legisladores, de los que depende en gran medida,
las instituciones penitenciarias y las leyes que las sustentan.
- La Capellanía de la Pastoral Penitenciaria, ¿cuántos
voluntarios tiene en este momento?.
- Tiene un total de 87 voluntarios que realizan
distintas actividades. De éstos, 55 entran dentro de la prisión, donde
realizan diversos talleres, atienden a los reclusos, imparten catequesis,
comparten eucaristía, etc. Luego hay otro grupo, que sobrepasa la docena
de voluntarios, que acompañan a las madres con niños en las salidas de los
sábados. Gracias a su labor, estas mamás, pueden salir todos los sábados.
Resulta fascinante ver a esos niños jugar fuera de la prisión. Una decena
de voluntarios realizan labores externas, de integración, culturales.
Otros voluntarios trabajan en los talleres de informática y confección,
que tenemos fuera de la prisión, para aquellos presos que se encuentran en
el tercer grado. Tenemos que decir, que distintos comercios de la ciudad,
compran ropa confeccionada por el taller. Esto es bueno, para la
integración.
SEGUIMIENTO A PRESOS DE PERMISO
- Me consta de su afán para que los voluntarios sigan
creciendo en la dimensión del agente de la Pastoral Penitenciaria como
testigo de esperanza, desde el convencimiento de que toda persona puede
cambiar, que todos tienen potencialidades que deben ser descubiertas y
cultivadas y, al tiempo, sin perjuicio de la responsabilidad que
corresponde al Estado, procurar generar respuestas concretas y creativas
que incidan en los terrenos de la prevención, la intervención
penitenciaria y la reinserción social. En este sentido, ¿háblenos de la
experiencia surgida a raíz del seguimiento de una decena de presos, que
han salido de permiso?
- Es una experiencia muy positiva. Hemos realizado un
seguimiento a diez presos, convirtiendo así, el permiso, en reinserción.
Algunos de ellos, una vez que han conseguido la libertad, y tras arreglar
diversos papeles, sobre todo aquellas personas inmigrantes, están hoy ya
trabajando. Les hemos ayudado a conseguir un trabajo. Eso es bueno para
ellos y para la sociedad, que debe adquirir una "nueva sensibilidad", no
dejándose llevar por los tópicos, acercándose más a la prisión, y tomando
conciencia de que las personas privadas de libertad siguen siendo parte de
la misma.
- ¿Es posible dejar la adicción (bebida, drogas, sexo,
juegos, homosexualidad) a tantos desajustes y violencias?
- Es fácil que el pecado nos atrape. Los hábitos se
fortalecen y, con el tiempo, se hace muy difícil vencerlos. Pero, ¡siempre
hay esperanza!. Sobre todo en el poder de Dios. Nosotros, desde la
Pastoral Penitenciaria, realizamos diversas charlas en los institutos,
acompañados por algunos presos, para hablarles a los jóvenes de todo eso.
Es una labor preventiva que ha tenido gran aceptación. Hemos acudido a
veinte institutos de la capital, y a otros de Guadix, Santa Fe, Illora,
Motril, etc. Los directores de los centros, han sido los primeros
sorprendidos, ante la masiva afluencia de alumnos, que han acudido
libremente a las conferencias.
- Quizás la cárcel sea una falsa solución social. ¿Qué
hace la pastoral penitenciaria para que esta marginalidad deje de serlo?.
- Profundizar en nosotros mismos y apostar por otras
formas. Las visitas culturales que realizamos con diversos presos así como
las convivencias entre presos y voluntarios, nos enriquecen a todos. Este
curso hemos realizado 18 visitas culturales a distintos barrios y
provincias, un total de 180 internos han podido cultivarse a través del
arte y de nuestras propias raíces. Igualmente, las convivencias de
voluntarios con madres que tienen niños en la cárcel, nos hacen crecer a
todos interiormente. Recientemente han estado en Huejar Sierra (4 días) y
Tarifa. Es saludable convivir para que las personas nos entendamos mejor.
ENCUENTRO DE VOLUNTARIOS
- En el mes de junio, han tenido un encuentro de
voluntarios de la Pastoral Penitenciaria. ¿En qué temas han incidido más?
- Nuevamente el encuentro ha sido muy fructífero,
puesto que una estructura viciada desde su origen, destinada a recibir a
los que la sociedad considera como desechos humanos y ubica en la
periferia propiciando su progresiva desestructuración, no es fácil dar
soluciones. Por eso, vamos a seguir incidiendo, sobre todo en la
problemática de la sanidad en la cárcel, en la ocupación en los talleres
de los presos y en la concesión de permisos y tercer grado. En cualquier
caso, vamos a seguir acompañando desde el mensaje liberador de Jesús de
Nazaret a nuestros hermanos privados de libertad y, desde la misericordia,
hacer patente la dinámica del perdón que posibilita cauces de futuro.
Publicado el 6 de agosto de 2003
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