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La muerte escaparate

Adolfo Carreto / www.avmradio.org  

No entiendo como estos estretagas de la muerte despiadada se atreven a insultarnos de semejante manera.

Estamos aprendiendo tanto en estos últimos tiempos que resulta bochornoso lo que estamos aprendiendo. Nos están inculcando, como quien no quiere la cosa, el culto al odio, el culto a la venganza, el culto a la sangre hipócritamente derramada. No entiendo como estos estretagas de la muerte despiadada se atreven a insultarnos de semejante manera. Las macabras fotografías de los hijos masacrados de Sadan Hussein, divulgadas al mundo entero para convencernos yo no sé de qué, son una burla descarada contra la sensibilidad humana.

Así no se llega a la justicia, así se siembra cada día más la brutal injusticia. Así no se trabaja por la paz, así nos encaminamos precipitadamente por el despeñadero del terrorismo, el oficial y el artificial. La guerra en Irak se ha convertido , nos la han convertido, en una guerra de terroristas contra terroristas. Bus terminó su guerra y ahora ha iniciado su otra guerra, y todavía queda gente que lo apoya con toda la oficialidad del caso. Bus ha convertido al mundo, desde la locura de Afganistán, y ahora con la locura desapiada de Irak, en un campo de batalla en el que todos nos hemos convertido en objetivo.

Es verdad, y hay que decirlo: siguen muriendo más civiles inocentes que soldados. Dicen que luego de la finalización de la guerra, proclamada por el presidente norteamericano, las tropas de ese país se han llevado por delante a más de trescientos civiles. Y los que continúen llevándose. También es cierto que los cuarenta soldados muertos, eso que llaman goteo, duelen. Pero esto ya se sabía. Se supo desde el día en el que el soldadito se subió a la estatua de Sadan para colocar en su cuello la triunfadora bandera norteamericana, de inmediato un iraquí subió hasta el cuello de la estatua del dictador para desalojar aquella bandera intrusa y colocar la que, a su juicio, realmente correspondía.

Los norteamericanos todavía no se han dado cuenta de que por aquellos pagos no los quieren. Fracasaron en la guerra, una guerra inventada sobre la base de mentiras, y ahora siguen fracasando en lo que se empeñan en llamar paz, pero de paz nada. La baraja de Sadan todavía tiene dolientes, y los continuará teniendo.

Ahora Bus, o quien sea, ha inventado la teología del escarmiento divulgando las fotografías de los muertos de Sadan. Al fin y al cabo el triunfo no es de ellos, es de un soplón, de un chivato que va a embosillarse 30 mil dólares. Si la guerra hubiese comenzado por donde está finalizando, hubiesen llegado antes a los objetivos, y se hubiesen ahorrado mucho dinero. Y posiblemente mucha sangre inocente. Pero, que viva la nueva religión de la muerte escaparate.

Publicado el 6 de agosto de 2003

 
 

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