¿Por qué me buscáis?
P. Santiago Martín
Si la semana pasada el Evangelio nos invitaba a
plantearnos los motivos por los que nos acercábamos a Cristo, esta nueva
“palabra de vida” nos invita a seguir profundizando en la misma dirección,
añadiendo una enseñanza más.
3 de agosto de 2003
"Jesús les contestó: Os lo aseguro: me buscáis no
porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros.
Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura,
dando vida eterna". (Jn 6,26-27)
Si la semana pasada el Evangelio nos invitaba a
plantearnos los motivos por los que nos acercábamos a Cristo, esta nueva
“palabra de vida” nos invita a seguir profundizando en la misma dirección,
añadiendo una enseñanza más. Es Jesús mismo el que muestra su decepción en
este Evangelio dominical, al ver que sólo el interés material mueve a sus
múltiples admiradores a ir tras Él. Y les pregunta. “¿por qué me
buscáis?”.
Esa misma pregunta nos la hace a nosotros. Ya vimos que
debíamos estar dispuestos a seguirle no sólo por interés, sino por
gratitud, por amor, para devolver algo de lo mucho que hemos recibido. Por
lo tanto, a la pregunta de Cristo deberíamos contestar: “Señor, te
buscamos porque queremos disfrutar de tu compañía, porque queremos oír tu
mensaje, porque sin ti no podemos ni queremos vivir. Te buscamos porque te
amamos. Te buscamos también porque queremos de ti el mayor de los dones:
que nos ayudes a ser santos”.
Pidamos, pues, la santidad. Busquemos con tesón la
santidad. Con el mismo empeño, por lo menos, con que buscamos la salud
perdida o un buen puesto de trabajo.
Publicado el 6 de agosto de 2003
|