La información
religiosa
Es este un tema tabú. Por ello, casi siempre se presta
a enfoques parcializados acerca de las instituciones eclesiásticas,
personalidades o posturas de los jerarcas ante fenómenos socio religiosos.
Con muy poco margen de error se puede afirmar que
predomina muchísimo más (a pesar de que no es excesiva su presencia en los
medios), la información eclesiástica o sobre lo eclesiástico que la
información puramente religiosa. Lo que cabe decir que se llega a
confundir lo que es tema religioso y lo que es tema eclesiástico. Y esto
conduce a sospechar que es más noticioso lo eclesiástico que lo
estrictatemente religioso.
Los medios de información “buscan” la noticia, esa que
puede posarse en el lujo de la primera página, esa que puede atraer,
escandalizar incluso o, en otras palabras (y en el sentido estrictamente
positivo), esa que puede vender.
Vende, por ejemplo, la noticia de un viaje papal,
aunque ya no tanto. Vende el conflicto entre algún obispo y el Vaticano,
sobre todo si tal prelado es tercermundista. Vende la posición de la
jerarquía eclesiástica, o de algún obispo en particular, con respecto a
determinados gobiernos, máxime si éstos son dictadores. Venden los
teólogos disidentes. Vende el asesinato de determinados líderes cristianos
y vende también algún que otro documento emanado del Vaticano, esos más
conflictivos, esos que tocan determinadas cuestiones fronterizas. Y
venden, vaya si venden, los escándalos monetarios y los escándalos
sexuales.
Algunos periódicos parecen especializarse en la
selección de “noticias eventos que puedan aparecer como negativos en la
relación con las orientaciones de la Iglesia o sus representantes, otros
pretenden ocultar todo lo eclesiástico si es desagradable, para
promocionar informativamente lo estrictamente positivo para la institución
eclesial o sus jerarcas. Ambas posiciones parecen responder a intereses
opuestos, y aunque el tema tratado pueda realizarse en el tiempo
informativo de otros temas y de otras posiciones sobre lo mismo,
condicionan considerablemente el hecho noticioso religiosa.
Se han hecho estudios sobre el particular y la
conclusión más significativa es el haber detectado “coyunturas
oportunistas de la información religiosa: mucha cobertura a ciertos temas,
omisiones significativas, fabricación de hechos o circunstancias
inexistentes, mentiras manifiestas, reduccionismo en los enfoques, etc.”
Por eso se me antoja decir que es casi un delito
informativo tratar de identificar la noticia eclesiástica con la noticia
religiosa. Aunque, claro está, es bien difícil de desligar. Porque siempre
andarán por medio los intereses de parte y parte, y esos intereses son los
que logran que la noticia sea menos creíble, o más oportunista.
Publicado el 27 de agosto de 2003.
|