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La teología interesa

Adolfo Carreto / www.avmradio.org  

Cada día son más las personas que muestran su interés por la teología. Sobre todo en Latinoamérica, lo que indica que ha ido desprendiéndose ese hielo laico en el que parecía sumirse esta ciencia denominada sagrada.

Posiblemente la denominación de “ciencia sagrada” contribuyera a considerar a la teología como algo separado, apto únicamente para inteligencias muy selectas, para personas vinculadas profesionalmente con el quehacer religioso. Son pocas en el mundo las universidades laicas que ofrecen el estudio riguroso de la ciencia de la fe dentro de su estructura curricular. Incluso, algunas universidades de denominación católica ni siquiera la incluyen entre sus opciones. También la secularización de la enseñanza había llegado a este extremo.

Sin embargo, algo ha ido cambiando. El Vaticano II abrió las puertas, y la teología latinoamericana de la Liberación acrecentó el interés. A varios niveles: para unos como fenómeno curioso, para otros como corriente cristiana peligrosa, y para algunos como punto de ataque. Y, sin duda, para los más, como motivo para profundizar en la fe y para hacerla parte de la vida cotidiana.

Es verdad que los medios de comunicación han ayudado a ello. Aunque hayan ido lanzando noticias más o menos amarillistas con respecto a esta teología, ello ha despertado el interés y la curiosidad. Conflictos entre teólogos y el Vaticano, entre jerarquías y sacerdotes, entre obispos y curia romana... son fenómenos que han contribuido a que la masa, ajena a estos menesteres, haya ido interesándose. En realidad, la teología de la liberación fue ganando espacio, y hasta el Vaticano se vio “obligado” a publicitar la nueva evangelización utilizando no pocos de sus postulados. En otras palabras, aunque a nivel oficial no han desaparecido todavía los sobresaltos, es verdad que ya no se la teme como al inicio. Algo ha cambiado.

Una de las naciones líderes en este interés por la teología ha sido Perú, en donde centenares de personas han dedicado parte de su tiempo, sobre todo en las barriadas pobres, a asistir a cursos de teología y formación bíblica. Este hecho demuestra cómo el proceso de secularización, del que tanto hablamos, es un fenómeno con su contrapartida. Lo señaló así el sacerdote peruano Matías Siebenaler: “Este es un hecho que demuestra con evidencia el hambre de la gente sencilla por profundizar su fe y por hacer de la religión una práctica de vida coherente y comunitaria”.

Publicado el 27 de agosto de 2003.

 
 

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