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El gran medio de la oración

Rodrigo Javier Buston Muñoz

Sin lugar a dudas, este excelente medio está muy descuidado por el hombre contemporáneo. Ha dicho el Señor que la oración es tan necesaria que no concederá sus gracias a aquellos que no rezan, ¡pedid y recibiréis! he ahí su solemne y divina afirmación.

Sin oración, según los planes ordinarios de la Providencia, inútiles serán las meditaciones, nuestros propósitos y nuestras promesas. La razón de esto es que para hacer en esta vida el bien, para vencer las tentaciones, para ejercitarnos en la virtud, en una sola palabra, para observar totalmente los mandamientos de Dios no bastan las gracias recibidas ni las consideraciones y propósitos que se pueden hacer , se necesita sobre todo la ayuda actual de Dios y esta ayuda actual no la concede Dios Nuestro Señor, sino al que reza y persevera en la oración. Las gracias recibidas, las meditaciones hechas, sirven para que en los peligros y tentaciones sepamos rezar y con la oración obtengamos el socorro divino que nos preserva del pecado, no obstante, si en esos grandes peligros no rezamos, estamos perdidos sin remedio.

San Agustín afirma : “ Dios cosas imposible no manda, pero, cuando manda, te exhorta a hacer lo que puedes y a pedir lo que no puedes , y entonces te ayuda para que lo puedas”, sin duda este Santo Doctor de la Iglesia, en esta simple expresión manifiesta una profunda verdad: La oración es una manifestación de humildad, donde reconocemos nuestras limitaciones humanas pidiendo el auxilio poderoso de Dios. Profundizando el análisis de esta expresión, podemos afirmar que un requisito fundamental para la oración eficaz, es la virtud de la humildad, luego una persona muy humilde estará mas consciente de sus debilidades y falencias por lo tanto sus oraciones serán mas eficaces. Siguiendo este razonamiento podemos decir que ha mayor humildad, mayor eficacia en las oraciones, luego , si la plenitud y perfección de las virtudes Dios la plasma en su creación mas perfecta : “ La Santísima Virgen María”, es ella quien tiene la plenitud de las virtudes humanas, en especial de la virtud de la humildad, luego sus oraciones son las mas eficaces, esto es, son todas atendidas plenamente por Dios. Por lo tanto si en las oraciones nuestras acudimos a la intercesión de la Virgen, nuestras oraciones tendrán una mayor eficacia. Como por ejemplo el Santo Rosario que ella misma pidió rezar. Lo mismo ocurre, pero en menor escala, si acudimos a los Santos. Pues la máxima expresión de la virtud de la humildad se encuentra en María , y en menor grado en los Santos.

Recordando las afirmaciones de Santa Teresa de Jesús: “Como se haga la oración QUE ES LO MAS IMPORTANTE, no dejará de hacerse todo lo demás. La oración es el camino real para el cielo, camino seguro. Nadie puede hacerse a si mismo mayor daño que dejar de tener oración. El que persevere en la oración, por mas pecados y tentaciones y caídas que ponga el demonio, tengo por cierto que la sacará el Señor a puerto de luz “.

Finalmente recordaremos la exhortación a la confianza en la oración que hace San Agustín en su afirmación : “Tratamos con un Dios que es infinito en poder y riquezas. No le pidamos cosas ruines y mezquinas, sino cosas muy altas y grandes. Pedir a un Rey poderoso un céntimo vil, sería sin dudad una especie de injuria. ¿Y no será hacer lo mismo con nuestro Dios? . Aunque seamos pobres, miserables y muy indignos de los beneficios divinos, sin embargo, pidamos al Señor gracias muy grandes, porque así honramos a Dios....”

Publicado el 27 de agosto de 2003.

 
 

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