Equivocaciones
mortales
Así que esta gente es peligrosa cuando se equivoca, y
se equivoca casi siempre. Nuestra vida pende de cualquier equivocación.
A mí, la verdad, estos gringos me exasperan. Son fríos
con la vida ajena que da pavor. Uno ya no sabe si su filosofía es la de la
equivocación, o la de reírse del resto. Lo peor de todo es que todavía
haya gente que les coree esa risita idiota, cínica y mortal. Que el
Pentágono emita comunicados como éste, luego del asesinato del periodista
de Reuters, resulta escalofriante: “Nuestros soldados se enfrentaron con
un individuo creyendo que les apuntaba con un lanzagranadas y resultó ser
un camarógrafo de Reuters”.
Nada más. Así de escueto. Uno no puede ponerse delante
de un uniformado USA porque te conviertes en sospechoso, y ante la
sospecha la única regla que cabe es el disparo. Así que esta gente es
peligrosa cuando se equivoca, y se equivoca casi siempre. Nuestra vida
pende de cualquier equivocación.
Han confundido una cámara filmadora con un
lanzagranadas, lo que a uno le cuesta creer luego de tanta sofisticación
tecnológica en eso de matar indiscriminadamente. Y es que no se puede
enviar a una guerra a soldados solamente con el entrenamiento para
disparar a todo lo que se mueva, porque todo lo que se mueve en una
guerra, finalizada o continuada, se convierte en sospechoso. Por ende, en
tiro al blanco.
Van diecisiete periodistas caídos en esta guerra que
cada vez tiene menos claros los objetivos. Diecisiete periodistas de todo
el mundo, españoles incluidos. No hay gobierno que se haga responsable de
las equivocaciones. Quizá la única equivocación con fundamento sea esta de
meterse a periodista para poder filmar balas equivocadas, bombardeos que
van a dar a hospitales en vez de a los fantasmales arsenales químicos,
atómicos, bacteriológicos. Armas que no aparecen, y no aparecen porque
esta guerra se hizo para que nada apareciera, ni siquiera el dictador.
Cuando el dictador aparezca lo mostrarán como a sus dos hijos, masacrados
con alevosía. Para eso sí hay cámaras fotográficas dispuestas y filmadoras
no confundibles con un lanzagranadas
La resistencia iraquí es otra de las equivocaciones de
quienes se inventaron esta guerra. Pensaban que sin Sadan, Irak se
convertiría en un descampado por el que podían campear a sus anchas los
triunfadores. Y no. Los adeptos a Sadan, o los contra americanos, que
quizá sea lo mismo, han empezado a hacer su guerra, y como que la van
ganando. Sin tantos medios y sin tantas equivocaciones. Y es que lo tienen
mucho, muchísimo más claro.
Publicado el 29 de agosto de 2003.
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