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Corazón por corazón

P. Santiago Martín

"Él les contestó: Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos". (Mc 7,6-7)

Siguiendo con el tema de la semana anterior, aunque se trate de otro evangelista, el Evangelio de este domingo nos muestra la decepción de Jesús ante la respuesta de su pueblo, el pueblo amado, el pueblo elegido que Él había venido a salvar. “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”, llegó a decir el Maestro haciéndose eco de una antigua profecía.

¿Y de nosotros? ¿Podría decir también eso? Ciertamente que también le honramos con los labios, pero debería ser verdad que a la vez intentamos hacerlo con el corazón. De eso se tratará esta semana, de profundizar en una relación “cordial”, afectiva, amorosa, con Cristo. Se tratará de decirle, en la oración y con las obras, que le queremos, que Él es lo primero en nuestra vida, que por Él y con Él estamos dispuestos a hacer lo que Él nos pida. Es una semana para ejercitar el “por ti” en cada cosa que hagamos, a fin de que el Señor se convenza de que, aunque somos pecadores y a veces fallamos, Él puede contar de verdad con nuestro corazón. Transformando un poco aquella poesía de Quevedo, deberíamos decirle, con las obras y las palabras: “Polvo soy, mas polvo enamorado”, o lo que es lo mismo: “Pecador soy, pero te amo”.

Publicado el 29 de agosto de 2003.

 
 

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