Las fuerzas del mal
Miguel Rivilla San Martín
Encontrar a Dios, fuente del bien, paz y felicidad
para todo hombre, en éste ambiente de corrupción generalizada, es tarea
más que difícil.
El panorama que ofrece el
mundo actual ,en el aspecto de la fe cristiana ,es bastante opaco y
preocupante. Parece que todas las fuerzas del mal están desatadas para
arrastrar a la perdición ,a gran parte de esta pobre humanidad ,que camina
inconsciente y alienada lejos de Dios. No sólo se ha perdido el sentido
del pecado, en frase certera del Papa Pío XII, sino, lo que es más
lamentable, hoy proliferan en todos los ambientes , los que hacen el mal y
luego lo justifican como bien y progreso. La ofuscación de las conciencias
es algo tremendo . Vivimos en un mundo materializado ,donde están en baja
los valores cristianos y trascendentes y han ocupado su lugar la idolatría
del dinero ,el ansia del placer, y bienestar y la fiebre del consumismo .
Encontrar a Dios ,fuente
del bien , paz y felicidad para todo hombre ,en este ambiente de
corrupción generalizada ,es tarea más que difícil, por no decir casi
imposible para el pobre pecador , perdido en la jungla del error y del
confusionismo . Es verdad , que en todas las épocas de la historia , se
han dado situaciones de pecado - alejamiento de Dios- ; pero nunca como
ahora , el pueblo había llegado a tal grado de confusionismo en sus ideas
y actitudes ,merced a los sonados escándalos de inmoralidad y amoralidad
,aireados a los cuatro vientos por los medios de comunicación social ,
tanto de los de arriba como los de abajo de nuestra sociedad.
Sólo hay una solución y una
luz de esperanza ,en esta caótica situación en que viven inmersos tanta
pobre gente. Es el recurso “oportune et importune” a la Palabra de Dios.
La escucha atenta y reflexiva de la misma , junto con la oración al Padre
Dios ,bueno y misericordioso, por su Hijo Jesucristo , en unión del
Espíritu Santo y bajo la intercesión de la Sma.
Virgen, será la tabla de salvación para esta pobre humanidad.
El apóstol S. Pablo
escribió en su carta a su discípulo Tito (cap 4.1-5):
“Te conjuro en nombre de
Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir a juzgar a vivos y muertos ,por su
Manifestación y por su Reino: Proclama la Palabra ,insiste a tiempo y a
destiempo ,reprende ,amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina.
Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina
,sino que arrastrados por sus pasiones ,se harán con un montón de maestros
por el prurito de oír novedades :apartarán sus oídos de la verdad y se
volverán a las fábulas”.
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