Cine y creatividad
Felipe Santos
A propósito del Festival de Venecia
En los últimos años, el
cine – como alguna televisión- ha tomado derroteros que atentan contra la
dignidad del ser humano, Ya estamos cansados de tanta violencia gratuita,
de tantas escenas de sexo y de tanta mala interpretación de la realidad en
la que se asientan los pilares de la dignidad humana.
¿No será que la creatividad
va escaseando de día en día y se acude a lo facilón y ordinario? Las
respuestas las tienen los buenos creadores y autores de cine auténticos.
Me parece que el cine
debería volver a redescubrir los valores de la mujer y del hombre.
¿No será que escasean los
auténticos creadores y realizadores del Séptimo Arte? No es raro ver
muchos film cuya producción puede que sea cara en dinero pero flaca a
favor de los espectadores. La mayoría de estos no buscan simplemente el
placer de unas imágenes atrevidas, sino la contemplación de valores que
constituyen la urdimbre del ser en cuanto tal.
No cabe duda de que el cine
se ha convertido, ya desde sus inicios, en una de las figuras más elevadas
del arte y cuya penetración en el núcleo de la libertad humana es inmenso.
La Iglesia, en contra de
los que algunos creen, ha estado siempre del lado del arte de la imagen.
Baste consultar sus innumerables documentos. Hasta el propio Concilio
trató el tema del cine y de los demás medios de comunicación social.
¿Quién no recuerda el decreto Inter. Mirífica (Entre las Maravillas)?
Es curioso que a medida que
van creciendo las capacidades tecnológicas, parece ser que el lenguaje
narrativo y sus guionistas están perdiendo la fuerza y la calidad de
transmitir ideas, mensajes y arte en la más elegante depuración.
Si hay cierta crisis en el
cine actual, se debe, en parte, a su bajo nivel narrativo y la reiteración
de temas y a su lenguaje monótono y trillado- salvo, claro está, muchas
excepciones.
Pienso que todo buen cinema
que tenga como eje de su narración los valores de la familia, de la
persona en determinadas circunstancias, será un cine que triunfe siempre.
Cuando una película logra
este objetivo, los espectadores- que no son tontos, valga la expresión- la
buscan, la ven, la desean y la disfrutan como nadie.
En esta 60 edición de la
Mostra veneciana se han dado los dos extremos: películas de calidad y
otras muchas del montón, a las que estamos acostumbrados. La poca
creatividad se sustituye con los tópicos y escenas ya manidas.
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