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¡Amemos hasta que nos duela!

Carlos A. Le Maire Aguilar

"Sé bien y lo saben cada una de mis hermanas, que lo que realizamos es menos que una gota en el océano. Pero si la gota le faltase, el océano carecería de algo". Teresa de Calcuta

Este mes de septiembre, se cumplen cinco años, de la desaparición física de la Madre Teresa de Calcuta, a quién el Santo Padre, nombrará beata el próximo mes de octubre.

Esta pequeña, pero extraordinaria mujer, decidió dedicar su vida entera por aquellos que no tenían absolutamente nada, y ese absolutismo es literal, no tenían techo, comida, familia, amor, esperanza. La madre Teresa, les llevo un poco de todo esto y les demostró que todavía queda DIOS en los corazones de los seres humanos.

Son cinco años en que su ausencia física, aún sigue doliendo, pero en los cuales su legado no ha muerto y es por eso que estoy escribiendo este texto.

Tenemos que adquirir el compromiso sólido de no dejar desaparecer el legado que ella dejó por medio de las Misioneras de la Caridad. Estas mujeres, que siguiendo el ejemplo de su fundadora, mantienen viva su memoria, y sobre todo su ideal de amar, hasta que duela.

Esa mujer pequeñita, que se hizo enorme por su labor social, que entregó todo por los que no tenían a nada ni a nadie, dejó una herencia de amor y de paz, que difícilmente será igualada en muchos años (¡DIOS haz que me coma estas palabras!).

En este mes, que también conmemoramos los ataques del 11 de septiembre, en donde el odio y la violencia nos demuestran nuestra debilidad humana, también recordamos que aún podemos tener fe y que el amor de DIOS es más grande que cualquier diferencia ideología, religiosa o social.

En nuestra América Latina, tan golpeada por la violencia, la desigualdad y la injusticia social, necesitamos creer en un DIOS grande, y las Misioneras de la Caridad, nos demuestran día con día que ese DIOS existe.

Ese Dios existe en cada niño huérfano, en cada enfermo terminal, en cada anciano abandonado. Existe en cada plato de comida que se les brinda a estas personas, en cada herida sanada, en cada sonrisa que reciben.

La misma Teresa de Calcuta, simplificó todo esto en una frase: "Sé bien y lo saben cada una de mis hermanas, que lo que realizamos es menos que una gota en el océano. Pero si la gota le faltase, el océano carecería de algo."

Hermanos, el SEÑOR es grandioso, al permitirnos tener a la madre Teresa entre nosotros, por medio de su congregación. Es hermoso saber que podemos amar hasta que nos duela y aún más.

El Papa Juan Pablo II, ha dicho de las Misioneras de la caridad: “En un mundo dominado a menudo por la avidez, vuestra vida humilde, marcada por la pobreza evangélica, proclama ”

Por eso les invito a participar de las labores de estas mujeres hermosas y valientes, colaboremos de la mejor manera, junto a ellas o de manera económica pero colaboremos.

Busquen la sede de las Misioneras de la Caridad en su país, y devuélvales a ellas, con su ayuda, un poco de lo mucho que DIOS le ha dado.

Una última frase, de esta santa “En el momento de la muerte, no se nos juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino por el peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo.

Este amor debe resultar del sacrificio de sí mismos y ha de sentirse hasta que haga daño.”

 
 

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