El primero en el
amor
P. Santiago Martín
Así ha sido y debe ser siempre en la comunidad
cristiana. Lo que importa no es quien manda. Lo que importa es la
santidad, el amor.
"Por el camino habían
discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los doce y
les dijo: Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el
servidor de todos". (Mc 9, 34-35)". (Mt 18, 19-20)
Llama la atención que los
apóstoles, hombres maduros como eran y compañeros de Jesús, asistentes de
la multitud de sus milagros y oyentes de sus maravillosas enseñanzas,
testigos de sus actos de amor, no se hubieran enterado de nada. En esta
escena evangélica los vemos peleando y discutiendo porque todos querían
ser el primero, el que manda. Jesús seguramente tuvo que sufrir ante este
triste espectáculo, que le hacía intuir batallas peores y posteriores en
el seno de la Iglesia. Por eso quiso dejarles de forma explícita su
mandato: el que quiera ser el primero que sea el servidor de todos.
Así ha sido y debe ser
siempre en la comunidad cristiana. Lo que importa no es quien manda. Lo
que importa es la santidad, el amor. La Iglesia ha canonizado a gente
sencilla, iletrada, humilde, mientras que no lo ha hecho con otros que
vivieron cuando ellos y que fueron mucho más famosos e importantes,
incluidos Papas y Obispos. ¿Quién, salvo los especialistas, sabe cómo se
llamaba el Obispo de Asís en tiempo de San Francisco, o cualquiera de los
Papas de su época? ¿Quién conoce el nombre del obispo de Madrid cuando el
campesino Isidro vivía en la ciudad? ¿Y quién era el Papa que vivía cuando
la andariega Teresa de Ávila sembraba Castilla con sus palomares
carmelitanos de santidad?. Y si lo que importa es amar, no nos sintamos
tristes cuando nos toque eso, cuando el Señor nos invite a seguir su
ejemplo convirtiéndonos en los que sirven y no en los que son servidos.
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