El homosexualismo
militante utiliza eufemismos y manipula conceptos
El camino está preparado para una tremenda batalla
ideológica entre los que apoyan esta resolución en favor del
homosexualismo y los defensores de la familia que se oponen a ella.
El movimiento en pro del homosexualismo, es decir, de
la aceptación de la sodomía, al igual que el movimiento en pro del aborto,
utiliza varias frases ambiguas y engañosas para promover su agenda. Una de
ellas es la "homofobia". La etimología de este término sugiere que el
significado del mismo es el temor irracional a la homosexualidad o a las
personas que practican el homosexualismo. En la práctica, las personas que
promueven el homosexualismo utilizan este calificativo para etiquetárselo
a toda persona que se opone a esta conducta inmoral, sin importar si tal
oposición se funda en razones válidas o no. De esta manera pagan justos
por pecadores. Es decir, al colocar en el mismo nivel a las personas que
se oponen al homosexualismo por razones válidas y a las que emplean la
violencia verbal o física contra las personas que tienen inclinaciones
homosexuales, el movimiento en pro del homosexualismo desacredita a priori
a los que tratan de defender a los niños, al matrimonio y a la familia de
esta desviación sexual, tildándolos injustamente de irracionales o
violentos.
Esta táctica se está utilizando, por ejemplo, en
Uruguay. Según informa Opus Gay, una organización a favor del
homosexualismo, "Uruguay es el primer país latinoamericano con prisión a
homofóbicos". ¿A quiénes considera "homofóbicos" esta organización?" La
siguiente cita del Senado de Uruguay, que esta organización reproduce con
aprobación, lo aclara: "Significa que por primera vez el Estado reconoce
la gravedad y reiteración de la violencia enfrentada por muchas personas a
causa de su orientación e identidad sexual". Si este fuese el único grupo
de personas a quienes se les llamara "homofóbicos", ninguna persona
sensata y de buena voluntad tendría ninguna objeción. Debiera ser evidente
para todos que no se debe emplear ningún tipo de violencia contra ninguna
persona. Pero ese no es el único grupo de personas a quienes el movimiento
en pro del homosexualismo llama "homofóbicos". El proyecto de ley
presentado en el 2000 en el Uruguay, y que recibió el visto bueno del
Senado el 10 de julio del 2003, posibilita una futura aprobación de las
uniones homosexuales. "Hasta ahora Argentina había liderado las
principales pautas de la región con normas constitucionales que prohíben
la homofobia y con leyes y proyectos que posibilitan las uniones de hecho
en algunas de sus provincias. Será Uruguay, sin embargo, el país de donde
provendrá la más importante norma contra la discriminación, toda vez que
una reciente reforma al Código Penal será aplicable automáticamente a toda
la nación". Ahora bien, es una injusticia tildar de "homofóbicos" a las
personas que, temiendo una desintegración del concepto natural del
matrimonio y de la familia, se oponen a este tipo de proyectos de ley y,
peor aún, el de encarcelarlos por no aceptar este tipo de "uniones", en
caso de que estas fuesen aprobadas.
Observemos que esta organización en pro del
homosexualismo también considera "discriminación", no sólo la violencia
contra las personas homosexuales (cuya violencia, reiteramos, es
inaceptable), sino también el reservar el matrimonio a la unión legal
entre un hombre y una mujer. El término "discriminación" es otro que
utiliza este movimiento para incluir injustamente en el mismo nivel de "homofobia",
tanto a los que practican la violencia contra los homosexuales como a los
que, respetando a estas personas, se oponen, por razones sobradamente
válidas, a la institucionalización del homosexualismo. Todas las personas
tienen una dignidad intrínseca y sus derechos fundamentales deben ser
respetados. Sin embargo, algunos de estos derechos no son absolutos y
pueden ser limitados por desórdernes externos de conducta. Tales son los
casos, entre otros que tienen que ver con el empleo o la ocupación, del
reclutamiento en las fuerzas armadas o el ser maestro de escuela.
En relación con esto último, en el Estado de la
Florida, EEUU, ciertos grupos de presión en pro del homosexualismo
intentaron presentar un proyecto de ley para fomentar la aceptación de
esta inmoralidad en las escuelas. Gracias a la rápida movilización de
muchos ciudadanos se logró que los legisladores se negaran a sostener
audiencias en torno al mismo. Llama la atención el engañoso título del
fracasado proyecto: "Acta para la Dignidad de Todos los Estudiantes". El
proyecto de ley exigía que todos los maestros, administradores y
consejeros del Estado participaran en "sesiones de sensibilidad" como
condición para obtener empleo. El pretexto del mencionado proyecto era
combatir la "homofobia", es decir, el acoso y la violencia contra
estudiantes homosexuales. En realidad ya existen leyes en ese Estado
contra cualquier tipo de violencia estudiantil. El pretexto invocado no
era otra cosa que una columna de humo para tapar la verdadera intención:
legitimar el homosexualismo en las escuelas .
Hay otras manipulaciones semánticas más preocupantes
aún en el arsenal ideológico del movimiento en pro del homosexualismo. Se
trata de la reinterpretación manipulada que hace este movimiento del
concepto de los "derechos humanos" en clave de "orientación sexual", otro
eufemismo que se utiliza para encubrir el homosexualismo. El pasado 29 de
abril (2003), la Comisión de Derechos Humanos de la ONU "aplazó hasta el
2004 el examen de la resolución ‘Derechos humanos y orientación sexual’
presentada por Brasil".
El camino está preparado para una tremenda batalla
ideológica entre los que apoyan esta resolución en favor del
homosexualismo y los defensores de la familia que se oponen a ella. Es
triste notar que el único país latinoamericano cuya delegación se opone a
esta nefasta resolución es Argentina. Las delegaciones de la mayoría de
los demás países de la región optaron por mirar para el otro lado y se han
abstenido de tomar postura, hasta ahora, en contra de dicha resolución.
Brasil, como ya se ha mencionado, es el que ha propuesto esta resolución,
la cual es apoyada por Canadá, Australia y todos los países europeos,
excepto Irlanda, la cual, junto a EEUU, también asumió la postura evasiva
de la mayoría de los países latinoamericanos
Esta manipulación del concepto de "derechos humanos" en
pro del homosexualismo no es única de este movimiento. También la realizan
las organizaciones abortistas, como la Federación Internacional de
Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés). La IPPF
llevó a cabo un congreso europeo el 27 de junio del 2003, cuyo título lo
dice todo: "Los derechos sexuales son derechos humanos". La frase
"derechos sexuales" es equivalente a "orientación sexual" en cuanto a que
también es un eufemismo para encubrir el homosexualismo; aunque se utiliza
más para encubrir el aborto y los anticonceptivos, incluyendo los que son
abortivos. Un dirigente de la organización en pro del homosexualismo, The
Gully, expresó su convicción de que el término "derechos sexuales" fuese
utlizado en este congreso con el mismo significado de "orientación
sexual": "Estoy seguro de que se dialogará sobre ello en el próximo
congreso de la IPPF sobre los derechos sexuales, va a ser muy interesante
y muy saludable para nuestro movimiento en su totalidad".
Nuestro Señor nos enseñó que el demonio "era homicida
desde el principio...y padre de la mentira" . Y San Pablo, nos advirtió
que "Satanás se disfraza de ángel de luz, por tanto, no es mucho que sus
ministros se disfracen también de ministros de justicia" (6). El mensaje
está claro: el diablo y aquellos que, consciente o inconscientemente, lo
siguen, tienen como su táctica principal el mentir inteligentemente y como
su principal objetivo el matar física o espiritualmente.
Si no informamos rápidamente a los países hispanos de
los engaños del movimiento en pro del homosexualismo, mal nos veremos en
el 2004.
Vida Humana
Internacional (VHI) es la Sección Hispana de Human Life International, la
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defender la vida y la familia en todo el mundo hispano en fidelidad al
Magisterio de la Iglesia Católica, por medio de la oración, el servicio al
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