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¿Qué hacemos para vencer las tentaciones?

Rodrigo Javier Buston Muñoz

Así como tenemos resistencia física, voluntad y disciplina para lograr más rendimiento y capacidad deportiva ¿hacemos el mismo esfuerzo para vencer las tentaciones?

Muchas veces decimos ser fuertes, tenemos resistencia física, voluntad y disciplina para lograr más rendimiento y capacidad deportiva o muscular o simplemente en algo que nos gusta, pero ¿hacemos el mismo esfuerzo para vencer las tentaciones? Recordando a San Benito, que en una ocasión se le presentó el tentador en un ave negra que empezó a revolotear en su rostro, pero el santo varón hizo la señal de la Cruz y el ave se alejó. No obstante, le sobrevino una tentación carnal que nunca había experimentado. El maligno espíritu representó ante los ojos de su alma cierta mujer que había visto antaño y el recuerdo de su hermosura inflamó de tal manera el ánimo del siervo de Dios, que apenas cabía en su pecho la llama del amor. Casi vencido por la pasión fue tocado súbitamente por la gracia divina para volver en sí, y viendo un espeso matorral de zarzas y ortigas que allí cerca crecía, se despejó de su atuendo y se lanzó a aquellos aguijones de espinas y punzantes ortigas, revolcándose en ellas durante un buen rato. Luego salió con todo el cuerpo herido, pero de esta manera por las heridas de la piel del cuerpo curó la herida del alma, porque trocó el deleite en dolor, y el ardor que tan vivamente sentía por fuera extinguió el fuego que ilícitamente le abrasaba por dentro. Así por amor a Dios y ayudado de la gracia venció el pecado.

De esta manera, se puede apreciar que también podemos fortalecer el alma que es mucho más importante que el físico. La podemos fortalecer con la práctica de pequeñas mortificaciones ofreciéndolas a Nuestro Señor, con la oración y, por supuesto, con la Santa Eucaristía.

 
 

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