Centrarse en lo
esencial
Miguel Rivilla San Martín, Pbro.
Es esta la hora de celosos apóstoles, que con la luz y
la fuerza del Espíritu, que habita en nosotros, se lancen valientes, sin
miedo, en medio del mundo, a dar testimonio de palabra y de obra que
“Jesús vive y es el Señor”.
Ante el panorama de creciente descristianización ,e
imparable secularización, que a ojos vistas se da en nuestra España ,de
nada sirve enredarse en inútiles discusiones bizantinas. Hay que atajar el
mal cuanto antes y no andarse por las ramas.
Se precisa hoy más que nunca en todos los hombres de
Iglesia (obispos, sacerdotes, agentes de pastoral, cristianos
comprometidos ), una concienciación clara de la gravedad del momento
presente que vivimos .La paganización, secularización y descristianización
de nuestra sociedad es un hecho, que a ningún responsable debería dejar
indiferente.
El problema ya no es de número o porcentajes , como en
el pasado -cuántos cumplían o no - sino de vida o muerte, de ser o no ser,
de identidad, de volver al Evangelio y volver a ser , - según enseñó Jesús
- “sal, levadura, testigos, pequeño rebaño .” ,en una masa semipagana, que
no vive los valores del Evangelio ni de la fe cristiana.
Y es aquí donde radica el meollo de la cuestión.
Se precisa a todos los niveles, en todos los estratos
sociales y por todas las fuerzas vivas de la Iglesia católica, cuanto
antes y sin pérdida de tiempo, emprender -según los deseos del Papa - una
nueva evangelización al inicio del milenio ,para volver a los orígenes de
nuestra fe.
Ya está bien de hablar de sociología barata ,de
opciones políticas, de cambios de estructuras o del sexo de los
ángeles…Habrá que emprender entre todos, con el Evangelio y el catecismo
en la mano, una tarea misionera, para que nuestro pueblo conozca, aprecie
y viva lo fundamental de sus raíces cristianas ,como nos trasmitieron
nuestros ancestros y nos legaron los apóstoles.
HAY QUE CENTRASE Y VOLVER A LO ESENCIAL, es decir;
predicar “ oportune e importune” a Jesucristo muerto y resucitado, su
mensaje de amor universal y la CONVERSIÒN de todos para el perdón de los
pecados.
La verdad y revelación fundamental de la fe cristiana,
, el más importante , ha de ser lo primero que nuestro pueblo conozca
,viva y confiese el misterio de la Sma. Trinidad, como base de toda
nuestra religión: la creación, la encarnación, la redención y la obra de
Cristo, su Iglesia, con el Espíritu del resucitado, presente en la misma,
por la acción de los sacramentos.
Esto es lo nuclear de nuestra fe .
No gastemos fuerzas ni tiempo en cosas accesorias o
accidentales , cuando lo más importante y esencial está en juego. Cuando
un edificio se agrieta y hace aguas por muchas partes, lo importante es
reforzar los cimientos, si queremos que permanezca en pie. Esto mismo, es
lo que nos apremia en nuestra iglesia. Reforzar bien los cimientos de la
fe de todos los bautizados, por activa, por pasiva y perifrástica.
Es esta la hora de celosos apóstoles, que con la luz y
la fuerza del Espíritu, que habita en nosotros, se lancen valientes, sin
miedo, en medio del mundo, a dar testimonio de palabra y de obra que
“Jesús vive y es el Señor”.Como los apóstoles, los sacerdotes de ahora,
pidamos en nombre de Jesús, una auténtica conversión y en su nombre-aunque
“ no tengamos ni plata ni oro”- ofrezcamos , gratuitamente, la salvación y
el perdón de los pecados.
Por supuesto, NADA NUEVO. En definitiva , está ya todo
inventado y experimentado. Lo que importa es que se viva con convicción,
alegría y entusiasmo. La tarea que nos aguarda es apasionante y merece la
pena.
Es la hora , ante todo , de evangelizar, de predicar la
conversión (vuelta a Dios de todos ) y valorar debidamente cada sacramento
celebrado y administrado ,especialmente , el bautismo de niños.
Esta es la asignatura pendiente de la actual Iglesia
española ,de donde debe arrancar todo lo demás.
Quizás la solución de todo esté , en VOLVER A EMPEZAR
LA MISIÒN ,CENTRÀNDONOS EN LO ESENCIAL.
Esta es, al menos, mi humilde y sincera opinión.
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