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Crisis y esperanzas

Jesús Alfonso Nieves Asúnsolo

En este momento de crisis de principio del siglo XXI, al igual que en el siglo I, es momento oportuno para actuar del cristiano.

Todavía en este año del 2003 nos cuesta trabajo o no nos hemos acostumbrado a comentar sobre nuestra historia refiriéndonos al siglo pasado, el XX. Siglo predominantemente identificado como lo máximo de la época modernista, el de la lucha contra el reino divino que ha tratado de arrebatarle a Dios como Ser Supremo, para transformarlo en el reino del hombre, en un “antropoteísmo”, creando en el hombre confusión y desconcierto, ya que los forjadores del modernismo han pensado y así lo han difundido de que exista o no el hombre, todo funciona, por lo tanto, el hombre tiene el derecho de explorar sin ningún a priori cultural o religioso las fuerzas que lo circundan y que gobiernan el universo. Pasando en este siglo también de una vida sin sentido al sentido de la nada, a una muerte por agotamiento al tratar destruir la institución familiar como célula natural, base necesaria de toda sociedad.

En esa época modernista el hombre pensó que era el centro de todo, autosuficiente, creador de sí mismo y de su futuro; viendo a la tierra como residencia única, por lo tanto, no considerando su vida como un peregrinaje hacia Dios, es decir, hacia a un aterrizaje sin retorno, pues de Dios vienes y hacia Dios vas. Al tratar el hombre ser el centro de todo, convierte a la razón en el centro del hombre, constituyéndola como norma única de la verdad, sin alternativa alguna, pues se está con la razón o se está en contra de ella, ya que no hay nada superior a la razón y cualquier misterio que se presente es signo de ignorancia. También en esta época el hombre ha considerado a la Ciencia como poder. Poder de manipulación de la materia y sobre las fuentes de la vida, propio de la tecnología superavanzada, en virtud de buscar el bienestar y la felicidad.

La modernidad presenta actualmente una crisis y a este proceso de crisis lo podríamos llamar postmodernidad (no sé si los expertos en este tipo de materia estén de acuerdo, pero yo así la quiero llamar. Espero disculpen la ignorancia). Crisis para mí, es cuando lo viejo trata de desaparecer y lo nuevo está por salir, confundiéndose en un momento lo viejo con lo nuevo. En los últimos momentos del siglo anterior se empezó a vislumbrar un regreso al Reino de Dios, debido a que la supuesta “muerte de Dios” trae por consecuencia la muerte del hombre. También la certeza absoluta de la razón del hombre se ha ido desmembrando ante la evidencia de “verdades relativas”, provocándose desgraciadamente con ello una gran frivolidad e intrascendencia. La técnica ha seguido avanzando pero, sin un endiosamiento y carencia de sentido ante la problemática de presentar al hombre como un robot computarizado.

Dentro de lo “nuevo” de esta crisis se ha presentado una relación entre razón y voluntad, valorando la relación afectiva del ser humano, presentándose un ambiente más tolerante sobre la base del diálogo y al consenso buscando una filosofía más popular, mismo que repercute también en las religiones, pues se amplía el sentido del respeto, en un pluralismo enriquecedor. Con todo esto, el fin del modernismo e inicio del postmodernismo lleva al hombre a un ansia de felicidad que se les escapa de las manos.

Por lo tanto en este momento de crisis de principio del siglo XXI, al igual que en el siglo I, es momento oportuno para actuar del cristiano por ser la fe cristiana global, en función de que presenta un conjunto orgánico de verdades doctrinales y de comportamientos morales, conjugándose lo individual con lo colectivo por la subjetividad de la fe personal con la objetividad de la fe de la Iglesia, presentando así el cristianismo, momentos de grandes esperanzas para la humanidad.

 
 

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