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Que se lo crean los tontos

Adolfo Carreto / www.avmradio.org  

¿Por qué los millones de dólares del negocio armamentista no los utilizan para crear empleos que vayan destinados a salvaguarda o enaltecer la vida?

No me convence el argumento.

Dicen las cifras que los más de seiscientos mil millones de dólares que anualmente gastan (ellos dicen que invierten) los respectivos gobiernos en el negocio armamentista es una auténtica y real cifra que opera como fuente de trabajo. ¡Pues vaya fuente de trabajo!. ¡Una fuente de trabajo para aniquilar a la humanidad!.. Y dicen, que para probarlo, nada mejor que mostrar otra cifra: la de los cincuenta millones de personas que viven gracias al empleo, al puesto de trabajo que les garantiza la industria armamentista. Con argumentos así, apaga y vamonos.

En un mundo en el que galopa el desempleo, donde millones de personas no pueden gozar del derecho humano al trabajo para satisfacer sus urgentes necesidades materiales, y también espirituales, porque el trabajo, además de material es espiritual, anular la industria de la fabricación de armamentos es tanto como dejar en la calle, sin trabajo, esto es, sin sobrevivencia, a ese representativo número de cincuenta millones de seres humanos. Eso dicen. Pero a mi no me convence el argumento.

Es más, ofende la tesis, ofende el argumento. ¿Por qué esos seiscientos mil millones de dólares no los utilizan los respectivos gobiernos para crear empleos que vayan destinados a crear empleos que vayan destinados a crear productos que no vayan destinados a aniquilar la vida humana sino a salvaguardarla, a prolongarla, a enaltecerla?. Se me ocurre, por ejemplo, pensar en productos agrícolas, con toda la infraestructura industrial y técnica necesarias que amerita el campo para poder sacar de su entraña los alimentos que hoy faltan. Se trata, ya lo sé, de una perogrullada. Pero es que estas obviedades hay que repetirlas hasta el cansancio para ver si de tonterías pasan a ser realidades.

Por eso no me convence el argumento, y hasta lo creo ofensivo. Es como si propusiéramos aniquilar a la policía para que deje tranquilos a los hampones y así asegurarles su “gratuita” manutención, o que no debemos legislar sobre el tránsito bajo la excusa de atentar contra la libertad de los automovilistas...

Lo que sí sé es que los armamentos sirven, desde siempre y por siempre, a la corta o a la larga, para matar. Para eso se construyen. Y sé igualmente que la industria armamentista es una industria para la muerte, no para el empleo de cincuenta millones de personas. Lo que también es cierto es que si no existiesen los sofisticados misiles, satélites, bombas, tanques, rifles, etcétera, no existirían las sofisticadas guerra. Y tampoco las sofisticadas tensiones mundiales. Eso sí lo se. Por eso no me convence el argumento.

 
 

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