Que se lo crean los
tontos
¿Por qué los millones de dólares del negocio
armamentista no los utilizan para crear empleos que vayan destinados a
salvaguarda o enaltecer la vida?
No me convence el argumento.
Dicen las cifras que los más de seiscientos mil
millones de dólares que anualmente gastan (ellos dicen que invierten) los
respectivos gobiernos en el negocio armamentista es una auténtica y real
cifra que opera como fuente de trabajo. ¡Pues vaya fuente de trabajo!.
¡Una fuente de trabajo para aniquilar a la humanidad!.. Y dicen, que para
probarlo, nada mejor que mostrar otra cifra: la de los cincuenta millones
de personas que viven gracias al empleo, al puesto de trabajo que les
garantiza la industria armamentista. Con argumentos así, apaga y vamonos.
En un mundo en el que galopa el desempleo, donde
millones de personas no pueden gozar del derecho humano al trabajo para
satisfacer sus urgentes necesidades materiales, y también espirituales,
porque el trabajo, además de material es espiritual, anular la industria
de la fabricación de armamentos es tanto como dejar en la calle, sin
trabajo, esto es, sin sobrevivencia, a ese representativo número de
cincuenta millones de seres humanos. Eso dicen. Pero a mi no me convence
el argumento.
Es más, ofende la tesis, ofende el argumento. ¿Por qué
esos seiscientos mil millones de dólares no los utilizan los respectivos
gobiernos para crear empleos que vayan destinados a crear empleos que
vayan destinados a crear productos que no vayan destinados a aniquilar la
vida humana sino a salvaguardarla, a prolongarla, a enaltecerla?. Se me
ocurre, por ejemplo, pensar en productos agrícolas, con toda la
infraestructura industrial y técnica necesarias que amerita el campo para
poder sacar de su entraña los alimentos que hoy faltan. Se trata, ya lo
sé, de una perogrullada. Pero es que estas obviedades hay que repetirlas
hasta el cansancio para ver si de tonterías pasan a ser realidades.
Por eso no me convence el argumento, y hasta lo creo
ofensivo. Es como si propusiéramos aniquilar a la policía para que deje
tranquilos a los hampones y así asegurarles su “gratuita” manutención, o
que no debemos legislar sobre el tránsito bajo la excusa de atentar contra
la libertad de los automovilistas...
Lo que sí sé es que los armamentos sirven, desde
siempre y por siempre, a la corta o a la larga, para matar. Para eso se
construyen. Y sé igualmente que la industria armamentista es una industria
para la muerte, no para el empleo de cincuenta millones de personas. Lo
que también es cierto es que si no existiesen los sofisticados misiles,
satélites, bombas, tanques, rifles, etcétera, no existirían las
sofisticadas guerra. Y tampoco las sofisticadas tensiones mundiales. Eso
sí lo se. Por eso no me convence el argumento.
|