Católicos
“descarados” por Cristo
Miguel Rivilla San Martín, Pbro.
Las fuerzas del mal avanzan imparables. En todas
partes y por todos los medios, ante nuestros propios ojos, se atacan,-sin
apenas reacción- los valores cristianos. Hoy no se respeta nada ni a
nadie. Para muchos, democracia es sinónimo de vale todo.
Los mandamientos de Dios, pública y privadamente, son
conculcados y pisoteados.
La figura entrañable de Jesús es objeto de ataques,
burlas y desprecios ,en publicaciones y medios de comunicación. Dígase
otro tanto, pero con mayor virulencia, en campañas bien orquestadas, con
insidias, calumnias e injurias contra la Iglesia católica.
Las sectas –en virtud de la libertad religiosa- pululan
por todas partes, minando los cimientos de la fe del pueblo sencillo. Ante
la pasividad de muchísimos católicos españoles se hace, en público y
privado, tabla rasa de la Ley de Dios, con la excusa de un estado laico y
aconfesional. Las leyes anti-vida, siguen en plena vigencia., mientras se
favorecen las uniones de hecho, sin que la mayoría parlamentaria de un
partido en el Gobierno reaccione.
Se ha llegado a la satánica perversión, en tantos
aspectos de la vida nacional, social, familiar y personal a considerar y
llamar bien, al mal y tratar de justificarlo abiertamente.
Muchísimos niños españoles son iniciados en el camino
del mal, por la pornografía y espectáculos indecentes en sus propios
hogares, ante la pasividad de sus progenitores.
En las escuelas, la rebeldía, indisciplina y violencia
de los adolescentes se incuba y brota cada día más fuerte.
Los escándalos de los adultos,-en todas las clases
sociales- están a la orden del día. Se airean, se jalean y se difunden en
revistas del corazón ,fomentando el morbo y haciendo objeto de transación
y negocio el fracaso de sus vidas.
La juventud –en gran parte- ha sido engañada con el
señuelo de la libertad sexual y la violencia. Drogas, diversión sin
control, sexo sin compromiso y un consumismo rampante, son los ideales que
se les ofrece en cantidades masivas
El derecho reconocido y pactado a la enseñanza
religiosa en los colegios, es cicateramente discutido.
La familia es atacada insidiosamente por todos los
flancos; las ayudas económicas son escasas para que nazcan más niños.
A los adultos, en vez de sanos ideales patrios,
religiosos y trascendentes, se les propone, y atiborra ,en contrapartida,
de diversiones, consumismo, materialismo y falsos y espurios modelos de
identificación.
Lo que priva hoy día –en algunos sectores sociales- y
es objeto de propaganda. es el triunfar en la vida, tener muchas pasta,
exhibirse en modelos de coche de gran cilindrada y hacerse famosos por la
vida crapulosa, adinerada y escandalosa.
La fidelidad en el matrimonio se presenta casi como una
antigüalla y hasta es objeto de irrisión. “Poner los cuernos” a la pareja,
se proclama, se ríe y jalea abiertamente en muchos sitios públicos. La
castidad, el respeto a uno mismo y a los demás, se desconocen. La
virginidad es objeto de burla y desprecio. Las relaciones prematrimoniales
se justifican, incluso por algunos padres y miembros eclesiales .No son
mal vistas y hasta justificadas, por la sociedad permisiva actual.
Todo esta triste y real descripción –corta por otro
lado- supone una subversión total de actitudes y comportamientos, que
necesariamente tienen que repercutir en toda la vida de la naciòn española
y que supuesto para los verdaderos creyentes, va directamente en contra de
la voluntad divina.
Con la mano en el corazón y tratando de ser justos:
podemos decir con verdad que ¿España, nuestra querida España, va por buen
camino?. ¿Nuestro Dios ,por misericordioso que se nos revele,puede ser
indiferente a tales comportamientos de los hombres y de sus hijos?
Seguro, que entre mis escasos lectores, algunos
tratarán lo anteriormente escrito, de tremendismo, de haber cargado las
tintas, de exageraciones .¡Ojalá fuera así¡ . Sería el primero en
alegrarme.
Pero, desgraciadamente, como dice el anuncio:”el
algodón no engaña”.
Hay, amigos ,demasiada suciedad en nuestra casa, la de
cada uno y la de todos.
Pero, para los que no quieran verlo y reconocerlo les
propondría otra clave de interpretación. Serían las palabras del
evangelio: “Por sus frutos los conoceréis”. ¿Cuáles son los frutos que
estamos cosechando y que están a la vista de todos?.
Corrupción generalizada, increencia, vaco existencial,
violencia desatada en todas partes, familias deshechas, egoísmos
camuflados, afán desmedido de enriquecerse carencia del mínimo respeto a
personas, instituciones y autoridades, y sobre, todo la lacra del
terrorismo.
Me atrevo a decir que no erradicaremos en España el
terrorismo, mientras no nos volvamos màs a Dios, ùnico Señor de la
Historia y cumplamos con su ayuda, por encima de todo, su santa Ley,
grabada en la mente y el corazòn de cualquier persona. ¿Querrà y podrà
Dios- segùn reza el salmo-BENDECIR A SU PUEBLO CON LA PAZ, SI ÈSTE VIVE DE
ESPALDAS A EL?.
Una última consideración. Ante este panorama, no
precisamente idílico, todos los que tenemos algo de fe, nos llamamos
creyentes, somos cristianos o catòlicos, los pastores del Pueblo de Dios,
con el Papa y obispos al frente, TENEMOS UNA GRAVÌSIMA RESPONSABILIDAD DE
CARA AL CAMBIO Y MEJORA DE NUESTRO MUNDO.
NO TODO ESTÀ PERDIDO NI MUCHO MENOS. HAY GENTE, MUY
BUENA y FIEL A SUS PRINCIPIOS EN TODAS PARTES, GRACIAS A DIOS.
Es necesario espabilarse, salir del sopor y
conformismo, comprometerse, unir fuerzas, sin excluir a nadie en esta
lucha contra el mal que está dentro y fuera de nosotros, rezar mucho y
convertirse, antes de que sea, quizás, demasiado tarde.
DE TODOS Y CADA UNO DE NOSOTROS DEPENDE
Manos a la obra, sin miedos a nada y a nadie, pues
JESÙS, El Señor del mundo y de la Historia, nos ha prometido su presencia
y ayuda hasta el final para los que le permanezcan fieles y cumplan su
voluntad.
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