Existencia sin
sentido
Sergio Barrón
Para el hombre que vive así todo está de más, todo es
absurdo, todo es nada.
Una corriente filosófica,
llevada a su plenitud a principios del siglo pasado, llamada
existencialismo, refiere precisamente a la existencia humana como su
centro. Aquí la esencia de las cosas no interesa, solamente vale la pena
existir sin más preocupación. Es la existencia la que define su esencia
humana. Esta tendencia lleva al hombre a estar solo, inmerso en el mundo y
condenado a morir (como arrojado en el mundo). Le lleva a sentir la
angustia de su destino porque la existencia humana confina por todos lados
con la nada.
En los últimos días he
venido reflexionando acerca de estos “rollos” existencialistas. Me he
cuestionado sobre el impacto de dicha corriente en nuestra sociedad, y
simplemente al ver la televisión han surgido respuestas. Basta con ver la
programación de algún canal para conocer el mensaje implícito -a veces
explícito- que se pretende dar.
Por ejemplo en los famosos
-y ya “choteados”- talk show. Se presenta alguna situación problemática
sea de parejas, de familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo etc. La
cual, a través de preguntas del monitor, se va explicando a la audiencia
-al televidente-, para después dejar abierta la “comunicación” entre
panelistas y público (que generalmente cae en una especie de lucha libre).
Dichos programas, me parece, de fondo presentan (como una actuación de la
vida real) la manifestación de la existencia humana en su parte dramática.
Otro ejemplo son la
cantidad de películas estadounidenses que podemos ver -en ocasiones hasta
tres o cuatro veces en el mismo mes- las cuales generalmente presentan
asesinatos, secuestros, infidelidades, robos, fenómenos paranormales,
guerras etc. Dichas películas manifiestan aspectos extremos de la
existencia humana que le llevan a no encontrar algún sentido, a sentirse
como arrojada en este mundo.
Las telenovelas son un
ejemplo más. Las situaciones que generalmente se presentan son divorcio
por infidelidad, marido agresivo, esposa alcohólica, papás ricos y
exitosos con hijos consentidos, drogadictos y prepotentes, adolescentes
embarazadas, chicas viviendo en “libertad” para tener sexo, relaciones
homosexuales y lésbicas etc. Todas ellas más que enviar el mensaje de
prevención lo envían de promoción y provocación (ésta es una de las
fuertes razones por las que nuestros adolescentes y jóvenes son como son).
Situaciones que sí hablan de lo que acontece en nuestra humanidad sólo que
de una manera extrema. Empujando a creer que es correcto vivir así. Dice
el filósofo existencialista Sartre que se presenta un sentimiento de
náusea en el hombre el cual surge, precisamente, de la falta de propósito
y finalidad del hombre. Para el hombre que vive así todo está de más, todo
es absurdo, todo es nada. Por tanto, ello le llevará a recibir lo que se
le presente sin más sin ninguna postura crítica pues todo es nada y nada
tiene sentido. Es decir vivir simplemente como se va viviendo, vivir por
vivir, o mejor existir por existir.
Los programas televisivos,
las películas estadounidenses, las telenovelas -en general- y algo más
llevan en sí un mensaje matizado por ciertas características
existencialistas. Lo importante en ello es “existir sin más preocupación”.
La esencia de la vida se olvida, se toma literalmente la cita: “bebamos y
comamos que mañana moriremos”. Necesitamos entender que sólo tenemos el
hoy para vivir y no que tenemos que acabarnos la vida sólo hoy.
Amigo(a) lector ¿vives
como te gustaría vivir? ¿qué te falta? ¿qué te sobra? Piensa un poco en la
respuesta, después continúa leyendo. ¿La respuesta a la pregunta anterior
refiere a lo material?...recuerda que donde está tu tesoro ahí está tu
corazón.
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