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Hombre cósmico

Luferni

La aventura tecnológica en el planeta Marte llega -con Spirt y Opportunity- a los terrenos que ya había hollado la imaginación del hombre.

La imaginación llegó primero.

La aventura tecnológica en el planeta Marte llega -con Spirt y Opportunity- a los terrenos que ya había hollado la imaginación del hombre. Por esos senderos rojizos se han paseado -desde hace tiempo- sus sueños y sus anhelos.

Ahora, después de largo viajes, se ha realizado una presencia desde la lejanía. Los datos que se captan viajan montados en un rayo de luz que llega a la tierra en 11 minutos. Està en Marte la mirada humana a través de las imágenes que envían las cámaras. Su ojo es más potente porque puede lograr una mirada infrarroja que ve la intensidad de calor. Y un brazo puede extenderse y replegarse, con manos mecánicas capaces de girar en todas direcciones.

Los sentidos del observador terrestre se agudizan en Marte con la vista microscópica. El espectrómetro térmico identifica los minerales marcianos. El investigador, desde su laboratorio terrestre, camina- por la superficie del planeta en observación- con las ruedas de aluminio de los robots obedientes a controles remotísimos.

Cualquier televidente ya había disfrutado los espionajes tecnológicos a poca distancia con los episodios de “Misión Imposible” ; pero ahora lo fascinante es que el terrícola adelante su presencia en Marte con esta prolongación de su receptividad sensorial.

Nos sorprendió aquel culdoscopio (diminuta cámara que, introducida en el organismo podía ver el interior de las vísceras) y aquel robot compacto que puede recorrer las tuberías de una ciudad para detectar fugas y daños; pero la visión y la experimentación actuales en el planeta rojo hacen que la imaginación siga ensanchando horizontes.

Como un pulpo sideral, el hombre del tercer milenio lanza los tentáculos de su conocimiento a los astros y los visita científicamente antes de habitarlos. Encontrar agua y encontrar vida parece la expectativa predominante.

Lo paradójico es que la misma tecnología que avizora estos nuevos paisajes es la que produce las armas que se vuelven contra ese hombre cósmico. Su tecnología se mueve en niveles de universidad mientras su ética sigue reprobada en la escuela primaria. El mismo que ya aspira a colonizar Marte no ha aprendido a ser hermano universal...

 
 

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