Criticar por
criticar
Víctor Corcoba Herrero
El clima de agitación no es bueno cuando se critica
por criticar, sin ton ni son. Tampoco las leyes, que tanto nos prometen
los voceros de la política, son la respuesta milagrosa a todas las
dificultades que se nos presentan.
En los debates nos falta serenidad, humanos modales y
comprensiones. La crispación lo troncha todo. Hasta el amor en las
familias, que de no poner freno, serán una especie a extinguir. Tendremos
otras formas de comuniones y uniones, pero no serán las matrimoniales de
toda la vida.
Para resolver las crisis de las sociedades, se
necesitan otro tipo de cuidados y disciplinas, otras sanaciones más
acordes con el amor que tanto escasea en los caminos de la vida. Sin amor
todo se desintegra y hasta la crítica deja de ser constructiva. Todo se
destruye en un adiós de odios. Y así nadie respeta a nadie. Se precisa,
por necesidad a la necedad del ambiente que hemos creado, poner en valor
la crítica constructiva, la que beneficie y ampare a todas las personas.
Tan repelente es criticar sin fundamento alguno, como
el jactarse de estar en posesión de un recto juicio crítico. Ni lo uno, ni
lo otro. Recordando a Julio Cortázar, uno de los grandes innovadores de la
literatura latinoamericana, siempre lo decía: “desde pequeño, mi relación
con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el
mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal
como me son dadas”.
Considero saludable para la vida interrogarse,
discernir, hacer juicios objetivos y valientes, empezando por uno mismo,
para no quedarse en la mera anécdota, chisme o cotilleo. ¡Con qué
facilidad no erigimos en sabios!. Un buen propósito puede ser, que antes
de hacer crítica nos hagamos la autocrítica, pongamos el oído de la
escucha antes de decir, nos examinemos con el mismo rigor y criterio, que
vamos a evaluar a los demás, considerando los efectos y afectos que vamos
a ocasionar. De esta manera, actuamos con tacto y tino, acertado modo de
proceder para no tragarnos gato por liebre.
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