¿Qué pasa en un
aborto?
Walter Turnbull
¿Qué pasa en un aborto (con píldora de emergencia o
sin ella)?
Humanamente hablando, se mata y se saca de una mujer
(puede ser en el orden contrario) cierta cantidad de material orgánico, ya
sea una célula o un organismo con corazón, cerebro, sistema nervioso,
huesos, etc... que podía haber llegado a ser un ser humano y sin embargo
no merece ni siquiera ser defendido por la sociedad protectora de
animales. ¿Son sinceros los que dicen creer que eso no es un ser humano?
No podemos estar seguros.
Cristianamente hablando, se interrumpe una vida para la
que Dios tenía un proyecto, una misión y una intención: la intención de
llevarla al cielo a gozar eternamente de su gloria. Probablemente Dios se
entristece bastante. ¿Tendrá esa alma otra oportunidad de vivir? ¿Será
posible que Dios le asigne otro cuerpo a esa alma para realizar con ella
su proyecto? ¿Podemos los hombres frustrar los planes de Dios en forma
definitiva? No podemos estar seguros.
Humanamente hablando, una mujer se somete a una
operación más o menos peligrosa, gasta una suma de dinero más o menos
grande y se expone a un incremento más o menos fuerte en su probabilidad
de contraer enfermedades graves y traumas sicológicos aún más graves.
¿Será más o será menos? ¿Valen la pena estos costos? ¿Son recuperables
estos daños? No podemos estar seguros.
Cristianamente hablando, una pareja mata (o niega la
ayuda necesaria para vivir) a lo que pudo haber sido su hijo o su hija, y
posiblemente su alegría, su orgullo, su compañía, su apoyo, su realización
como mujer o como hombre, lo que le habría dado sentido y valor a su vida.
¿Se puede reponer esta pérdida en otro momento con otra acción? No podemos
estar seguros.
Humanamente hablando, una mujer se libra de un
problema, de un mal recuerdo, de una vergüenza, de una molestia, y
"asegura" su lugar en el mundo del éxito, de la belleza física, del
trabajo interesante, del dinero, de la diversión, del romance, de la
adolescencia, y todas esas mentiras que nos ofrece la publicidad moderna.
¿Realmente iba a ser más infeliz teniendo a su hijo o va a ser más feliz
por no tenerlo? No podemos estar seguros.
Cristianamente hablando, una mujer rechaza una
oportunidad que Dios le brindaba.
La oportunidad de participar de la misma vida de Dios,
parcialmente en este mundo y plenamente en el otro, aceptando colaborar
con Dios en la creación de una nueva vida, y posiblemente acompañando a
Dios a llevar una vida al cielo; aceptando ser, con Dios, maestro,
proveedor, ejemplo, guía, protección, cuidado, servidor... "El que quiera
ser el primero, que sea el servidor de todos".
La oportunidad de recibir a Cristo en su vientre y
deseablemente en su vida, de darle a Cristo su cariño, su trabajo, su
sacrificio, su juventud, su patrimonio, su experiencia... Al Cristo
trágicamente disfrazado en la falla del anticonceptivo, en el fruto del
romance clandestino, en el niño pobre, en el niño enfermo, en el niño
minusválido, en el hijo del violador...
La oportunidad de, algún día, ver a Jesús venir hacia
ella sonriendo y escuchar a Jesús decir: "Ven, bendita de mi Padre, a
tomar posesión del Reino preparado para ti, porque tuve hambre y me diste
de comer, tuve sed y me diste de beber, necesité un vientre donde
formarme, unos brazos cariñosos donde cobijarme y un sacrificio
interminable para llevarme por buen camino, y tú me los prestaste"; y que
entonces sea Jesús el que la reciba en su casa con todos sus defectos.
De eso sí podemos estar completamente seguros.
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