Imprimir

Los ''muros de la muerte'': 165 vidas perdidas en el año 2003

Mª Victoria Giménez / www.e-cristians.net

Son personas que intentaban llegar a España, pero no por placer, sino para buscar un futuro mejor.

2003: EL CONTADOR DE LA VERGÜENZA INMIGRANTES MUERTOS INTENTANDO LLEGAR A ESPAÑA: 165

Un total de 165 personas han perdido la vida, durante el año 2003, mientras intentaban llegar a España de manera clandestina para buscar un futuro mejor, según el contador que E-Cristians ha ido publicando cada lunes en su boletín Cristianos en el mundo. Se dice que son víctimas de las mafias que organizan travesías peligrosas con pateras, que son familias desesperadas porque no tienen recursos básicos en su país y también muchas otras cosas. Pero sobre todo son personas que han arriesgado su vida y que no lo han hecho por placer, sino para sobrevivir. Unos han muerto en el Estrecho de Gibraltar, otros cerca de las costas canarias y otros de diferentes formas (por ejemplo, escondidos en algún camión o en alguna roca próxima a la costa). Como decían los obispos de la Provincia Eclesiástica de Sevilla en una nota hecha pública en noviembre, estamos ante unos "muros de la muerte" que son "la terrible muestra de un grave problema humano y social". Con el contador, que seguiremos publicando este año, E-Cristians no sólo quiere denunciar una situación y sensibilizar a los lectores, sino sobre todo conseguir que los responsables políticos y sociales de Europa ataquen de verdad las raíces de este drama.

No podemos quedarnos analizando las estadísticas: si la cifra aumenta cada año, si se mantiene o si disminuye. La realidad de la inmigración clandestina está acompañada por un incuestionable drama humano que los principales responsables políticos europeos tendrán que resolver pensando en las personas. Salvar futuras vidas no pasa por endurecer cada año las medidas policiales y promulgar leyes de extranjería, sino por ayudar a los países de origen de estas personas, dialogar con los agentes sociales e impulsar medidas positivas que, además, pueden favorecer las economías de los países desarrollados que acogen inmigrantes. Afortunadamente, muchos ciudadanos y muchas entidades (entre ellas Cáritas, Andalucía Acoge, Manos Unidas, Justicia y Paz y Cruz Roja) son en estos momentos protagonistas de un imparable movimiento de solidaridad con los que dejan su casa e intentan llegar a España. Apoyar sus acciones, siempre basadas en el valor de le acogida y, en definitiva, en el amor, es también un instrumento en el camino hacia la reducción, a cero, de las vidas humanas que se han perdido en este último año.

Pero, por otro lado, hay otro punto muy interesante: la acción social preventiva en los países de origen. Lógicamente, en España no caben ilimitadamente ecuatorianos, marroquíes y subsaharianos, por poner tres ejemplos. Por eso cada vez son más las personas que piensan, desde los países desarrollados, en los lugares de origen de los inmigrantes. Por ejemplo, la llegada masiva de ecuatorianos a España, principalmente entre los años 2000 y 2001, provocó que entidades como la Fundación Codespa impulsasen acciones de cooperación con el país sudamericano, no para cerrar las puertas a los ciudadanos de aquel país, sino para mejorar las condiciones de vida en esta nación. De la misma forma el Gobierno español se ha preocupado por el tema, también con políticas de cooperación. Este planteamiento, sin embargo, no debería ser excepcional, sino que tendría que convertirse, de cara a los próximos años, en la principal pauta de trabajo dentro de las relaciones internacionales entre los países ricos.

Los flujos migratorios continúan

Mientras tanto, la actualidad no se para. El jueves 8 de enero, unos 300 inmigrantes fueron interceptados en las Islas Canarias, 200 en Fuerteventura y el resto en Tenerife. El miércoles 7 hacia las 20.00 (hora GMT), la Guardia Civil detectó varias pateras que se acercaban a Fuerteventura por el este, y unas horas después detuvo a 4 patrones de embarcaciones junto con los extranjeros indocumentados, de los cuales 17 son de la India. Llama la atención la cifra de asiáticos que llegan a las Canarias, que se ha multiplicado por 4 en el año 2003. Las detenciones de la Guardia Civil han pasado de 17 en 2002 a un mínimo de 70 en 2003. Parece que las mafias que intentan llevar asiáticos a Europa han trasladado su punto central de llegadas al archipiélago español.

La última persona contabilizada en nuestro contador del año que acabamos de dejar es el polizón africano encontrado muerto en el barco Apollo Lion cuando había llegado a Pasajes (Guipúzcoa), concretamente en la misma bodega donde el 12 de diciembre ya se había encontrado otro cadáver en El Ferrol (La Coruña). Ambos cuerpos se encontraban en avanzado estado de descomposición y entre troncos de madera tropical. Este hecho nos vuelve a interpelar: ¿hasta cuándo tendremos que contar estos dramas?

 
 

Inicio ] [ Atrás ]