No estamos mejor
Creemos que estamos mejor, pero yo he leído el informe
de la Organización Mundial de la Salud, informe que ha sido excesivamente
ignorado por los medios de comunicación.
Pues no, en líneas generales no estamos mejor. A pesar
de la relativa abundancia en algunas geografías, no estamos mejor. A pesar
de los asombrosos avances de la genética y de la medicina en general, no
estamos mejor. Ha quedado fehacientemente demostrado en la reunión de los
presidentes de ambas Américas en Méjico. La queja de los del Centro y el
Sur ha sido unánime: la pobreza continúa siendo el signo, y el
estancamiento, cuando no el retroceso, también. Y precisamente porque no
estamos bien, las diferencias continúan agravándose. Pareciera que las dos
Américas estaban llamadas a entenderse, pero no. Han firmado la
Declaración Final de la Cumbre, aunque a regañadientes, conscientes de que
las soluciones propuestas tampoco son la solución.
No estamos mejor y lo leo hoy en este titular: Siete
millones de etíopes necesitan ayuda alimentaria urgente para este año.
Pero lo que realmente estremece es el Informe de la Organización Mundial
de la Salud, donde se hace constar que en catorce países africanos, la
mortalidad infantil es hoy más alta que en 1990, con el agravante de que
son más pobres en la actualidad que hace treinta años. Por eso decimos que
no estamos mejor o, al menos, la gran mayoría no está mejor.
Y no estamos mejor porque del Informe se saca la
conclusión, por ejemplo, de que “una niña que nazca ahora en Japón podría
vivir 85 años mientras que otra que nazca al mismo tiempo en Sierra Leona
probablemente no sobreviviría más de 66 años”. La diferencia es tan enorme
y, si se me permite, tan obscena, que hay que concluir de que no estamos
mejor. Pero como los Informes y las cifras son terriblemente frías, y
lejanas, y ajenas, cuando nosotros entreabrimos nuestra ventana creemos
que estamos mejor.
Creemos que estamos mejor porque damos caza a Hussein,
pero los muertos no cesan. Creemos que estamos mejor porque el Spirit se
recompone sobre el suelo de Marte y nos envía fotografías en las que no
aparece el hambre sino un suelo rojizo y con posibilidades. Creemos que
estamos mejor porque ahora se nos ficha antes de abordar el avión y luego
de bajar de él. Creemos que estamos mejor porque dentro de los aviones
algunos policías camuflados pueden servirnos de guarda espaldas. Creemos
que estamos mejor porque podemos presenciar programas como el Gran
Hermano.
Pero yo he leído el Informe de la Organización Mundial
de la Salud, informe que ha sido excesivamente ignorado por los medios de
comunicación para dar entrada a otras noticias que parecen mejores, y me
he convencido de que no, no estamos mejor.
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