Brazos sin abrazar
Sergio Barrón
Negarle a un pequeño el abrazo paterno es despojarlo
de la hermosura del calor humano y del apapacho del Dios de la
Vida.
Después de los tan “atareados” días anteriores he
descubierto ha pequeños que necesitan y piden a gritos brazos que les
abracen... irónicamente hay brazos que quieren abrazar y sin embargo están
vacíos. Negarle a un pequeño el abrazo paterno es despojarlo de la
hermosura del calor humano y del apapacho del Dios de la Vida. El
abrazo de mamá y de papá es precisamente la trasmisión del amor Divino.
Dios ama a sus hijos con un amor entrañable. La mamá abraza a su pequeño
con todas sus entrañas. El papá le abraza de igual manera. Si papá y mamá
abrazan a su pequeño harán que se experimente amado, y seguramente nada le
faltará.
Existen peques que están sin brazos que les
abracen...¿los perdieron? ¿se los negaron?. De las entrañas que surgieron
recibieron sólo la vida y nada más. Algunos pasarán unos días sin ser
abrazados, pues pronto aparecerán los brazos que están vacíos o que harán
un lugar para acogerlos. Otros vivirán meses o años en espera de ellos.
Por lo pronto han tenido la suerte de encontrar unos “provisionales”.
Estos brazos le cuidarán, le asearán , le darán de comer, le tocarán
brevemente cuando necesite de afecto... pero seguirán esperando el abrazo
venido de las entrañas.
Hay “papás” que están con los brazos para abrazar
vacíos. Muchos de ellos por “decisión propia”.
Otros porque la construcción de su vida así los
mantiene. Estos “papás” desean con todo el corazón ocupar sus brazos y
brindarle a un pequeño el calor humano que necesita, y sobre todo el
apapacho tan merecido del Dios de la Vida.
¿Qué irónica es la entramada vida humana, verdad?
Existen brazos que están ya cansados de abrazar -o intentar abrazar-,
otros que no quisieran abrazar... y sin embrago TIENEN A QUIEN ABRAZAR.
Existen brazos que anhelan pacientemente tener a quien abrazar y sin
embargo... AHÍ ESTÁN.
Que se favorezca al peque sin abrazos y a los “papás”
con brazos vacíos de la mejor manera. Ojalá que los señores y señoras
responsables de dependencias de gobierno humanicen los procedimientos
burocráticos de adopción, que eviten prolongar innecesariamente la espera
de aquellos que viven de esperanza.
Todo ser humano merece siempre, y sin pretexto, recibir
día con día el abrazo fraternal.
Estimado lector ¿por quién es usted abrazado? ¿a quién
abraza usted? ¿sus hijos descubrirán en su abrazo el apapacho del
querido Dios? ¿su esposo(a) se sentirá amado(a) con su abrazo? ¿ha
abrazado entrañablemente a su mejor amigo? ¿el compañero o compañera de
trabajo ha sido abrazado por usted?...Tenga usted la seguridad de que
nuestro Querido Dios de la Vida le abraza siempre que usted lo está
necesitando.
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