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Errores y horrores

Víctor Corcoba Herrero

Del tumulto tormentoso de errores surgen los horrores.

El primer gran traspié actual es la pasividad de asistir, sin hacer nada, a la destrucción de la familia. Su ruina nos arruina. Para desgracia de todos, cada día son más escasos los testimonios de grandeza del amor fiel y único. Existen demasiadas confusiones que causan verdaderos espantos. Se necesita coraje para proclamar la verdad y la belleza del matrimonio, de la familia y de la vida humana; y denunciar los graves males, que horrorizan a la estirpe.

Sin embargo, entiendo, que es un error rendirse a la ola divorcista que nos baña y nos emboba. Prevalece la desunión antes que la unión, disgregar antes que conciliar. Y así no conciliamos ni el sueño. Es el romance de la ruptura que todo lo espeluzna. Niños que nacen sin padres que les acojan. Familias sin ese mínimo vital para subsistir. Familias sin familia, destrozadas. ¿Qué valores van a transmitir? ¿O como integrarse en la sociedad si la familia está rota?. Tronchada la familia (cuna, casa y escuela de vida humana) todo va mal.

Horror siento que la mentalidad de la sociedad en que vivimos apueste más por discordias que por alianzas de amor indisolubles. Lo de usar y tirar el amor no es de recibo. Don Felipe celebra su 36 cumpleaños orando a la Virgen con su prometida. Se les veía llenos de amor. Al tiempo, un comentarista en un programa de “hígado” (de gran audiencia) de una televisión nacional, leía una carta en la que afirmaba que no sería un amor para toda la vida. ¡Qué inoportuno comentario, jugar a la adivina adivinanza!. Un desliz total. Los medios de comunicación social, de vital importancia en nuestro mundo, debieran favorecer la cultura familiar, el bien de la fidelidad y la esperanza que genera el verdadero amor, y no exaltar otro tipo de comentarios disgregantes, de exaltación de la pornografía, u otro tipo de contaminantes que lo único que hacen es horripilarnos.

 
 

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