Decálogo del
apologista moderno
P. Flaviano Amatulli Valente
¿Cuáles son las características del apologista
moderno? He aquí nuestra propuesta.
El que se dedica a defender la fe
NO ES:
• Un ciego, que no ve nada bueno más allá de las
fronteras de su propia Iglesia;
• un amargado, que quiere amargar la vida a otros;
• un violento, en busca de pleito, aprovechándose de
cualquier pretexto;
• o un fanático, que odia a cualquiera que tenga una
creencia diferente de la suya.
AL CONTRARIO,
El que hoy en día se dedica a defender la fe
1. Respeta a todos, más allá de cualquier credo o
ideología.
2. Al mismo tiempo, exige respeto para sus
convicciones, especialmente en campo religioso.
3. Para eso, trata de profundizar su fe, teniendo en
cuenta de una manera especial los aspectos rechazados o atacados por los
que tienen otras creencias.
4. Está consciente de que todos pueden salvarse, si
tratan de actuar según su conciencia o si aceptan el credo religioso que
consideren más próximo a la verdad, teniendo en cuenta la propia cultura y
capacidad de discernimiento.
5. Al mismo tiempo, se siente agradecido a Dios por
pertenecer a la Iglesia Católica, la única fundada por Cristo, el Hijo de
Dios hecho hombre.
6. Reconoce los valores presentes en otras expresiones
religiosas y en la manera de lo posible trata de asimilarlos para
enriquecerse más.
7. Al mismo tiempo, está convencido de que en la fe
católica está presente lo máximo de la sabiduría y el poder de Dios
entregados a los hombres, en orden a la salvación, y trata de aprovecharlo
para su maduración espiritual.
8. Se siente orgulloso de su identidad como católico.
9. Hace todo lo posible para estar en condiciones de
dar razón de su fe, siempre y en todas partes, con la palabra y el
testimonio.
10. Está dispuesto a cualquier sacrificio para ayudar a
los hermanos «débiles en la fe» a no sucumbir ante los ataques,
cuestionamientos y seducciones de los grupos proselitistas.
REFLEXIONA
Si así están las cosas,
• ¿Por qué muchos rechazan la apologética?
• ¿Qué podemos hacer hoy en día para que la apologética
tome el lugar que le corresponde en la enseñanza de la Iglesia, desde el
aula del catecismo hasta la cátedra de teología?
• ¿Acaso es lo mismo ser católico, testigo de Jehová,
budista o ateo?
• ¿Ya no se puede hablar de la herejía o la apostasía
como pecado?
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