El Quinto
Luferni
Ese muchacho camina forrado de explosivos ocultos bajo
su túnica.
Es el dìa de su muerte. Escogido por él mismo. Camina
temblando. Va solitario por las calles de Bagdad. Se sube a ese camión que
pasa. Va repitiendo quedamente unos versos del Corán. Le da a su suicidio
un sentido religioso. Como si fuera una inmolación liberadora.
Cuando ve que el camión -ya lleno hasta el tope-
empieza a girar y pasa delante del gran edificio de la izquierda, hace un
movimiento brusco con su dedo índice. La onda expansiva descuartiza su
cuerpo y las partículas de metal -como proyectiles- hieren y matan a
diestra y siniestra. Su suicidio es homicida. El fin de la auto explosión
ha sido causar el mayor número de muertes a su alrededor...
...Aquí, en esta trompa de Falopio, se ha realizado una
concepción. Óvulo y espermatozoide han combinado sus cromosomas. Hay un
genoma completo, único. Se ha unido un cuerpo sensible a un alma inmortal.
Es vida. No es vida vegetal o animal. Es vida humana que va en camino de
anidarse en el vientre materno para continuar su desarrollo. Pero por la
boca de la madre penetran, hasta el torrente sanguíneo, sustancias que no
permiten a la matriz disponerse para recibir al óvulo fecundado. Solo le
queda a esa vida el camino hacia la muerte antes de nacer...
...Aquella muchacha de la frontera es asaltada
bruscamente en una calle solitaria. Es violada, asesinada y abandonada en
unos matorrales. Y las muertes se van sucediendo como si se tratara de una
colección de asesinatos en serie...
...Y en aquella ciudad amanecen -una y otra vez,
colgados y estrangulados, los cadáveres jóvenes de quienes se quitaron la
vida en un momento de ofuscación y soledad.
...En este hogar estos niños han visto -como diversión-
diez asesinatos violentos, algunos de gran crueldad. Están sentados en su
casa viendo la televisión...
...Y un buen número de mexicanos espera la inyección
letal en la Unión Americana como sanción por haber matado...
...Un niño pequeño que se prepara para la primera
comunión está diciendo -en su catequesis sabatina- al enumerar los
mandamientos del Creador: el quinto, “¡no matarás!...
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