Sin día siguiente
Luferni
No habrá día siguiente para muchas vidas indefensas e
inocentes.
Los especialistas explican que " la contracepción de
emergencia consiste en el uso de cápsulas que combinan altas dosis de
etinil-levonorgestrel, utilizados a un intervalo menor a 12 horas. El
danazol-danocrino y la mifepristona actúan a veces mediante un efecto
postfertilización, ocasionando la muerte y destrucción del cigoto. El
hecho de recurrir a la contracepción de emergencia conlleva, voluntaria y
deliberadamente, el riesgo de provocar un aborto y también incrementa la
proporción de embarazos ectópicos".
También se ha hablado de las contraindicaciones que
tienen estas sustancias. Provocan problemas circulatorios graves como la
trombosis y propician el cáncer de mama. Por eso fueron desechados en
España.
La píldora que se llama “del día siguiente” no es
estrictamente un anticonceptivo por que la concepción ya se dio con la
unión del óvulo y el espermatozoide. Lo que se impide ahora, con ella, es
la anidación en la matriz del óvulo ya fecundado. Eso ocasiona la muerte
de lo concebido. Equivale a un aborto porque se quita viabilidad a una
vida humana ya iniciada.
Cualquier autoridad moral no puede ver con indiferencia
este trato de la vida indefensa e inocente porque se ofrece -pública y
legalmente- un medio en si mismo inmoral -por ser mortífero- para lograr
fines que parecen subjetivamente aceptables.
Los grandes riesgos que trae consigo el uso de estos
fármacos casi no se mencionan. En algunos casos puede producir, además de
los ya mencionados, graves trastornos en el sistema hormonal de los
usuarios.
Velar por el respeto a la vida. Proteger al ser humano
de los abusos de una comercialización desbocada e irresponsable es la
misión de todos los que, desde la fe, le dan voz a quienes no pueden
defenderse.
Lo condenable para la autoridad moral sería el silencio
cómplice. El quedarse callados cuando se está atropellando el derecho a la
vida que empieza y poniendo, además, en grave riesgo la salud de los
usuarios.
Aun cuando no haya sanción legal, no deja de ser un
crimen el atentar contra una vida inocente e indefensa, aunque sea
incipiente, negándole las condiciones indispensables para su desarrollo.
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