La deserción
silenciosa
Hay muchos motivos de la deserción de los fieles de la
Iglesia, pero parece poco serio que no se hayan enumerado las causas
internas.
Se puede desertar de algo haciendo mucha algarabía, o
se puede desertar silenciosamente, como quien no quiere la cosa, con
dejadez. Y este último modo parece ser el estilo de la deserción actual de
un gran número de creyentes católicos, “la deserción silenciosa”, según la
expresión de los obispos latinoamericanos.
El continente con mayor número de católicos camienza a
resquebrajarse, y esto, lógicamente, angustia sobremanera a los jerarcas
de la Iglesia latinoamericana. También a los de la iglesia europea,
concretamente de la española, quienes han decretado la incredulidad de la
nación. España, en materia de fe y de práctica religiosa, ya no es lo que
era. Los señores obispos han emitido una carta pastoral en la que,
inclusive y a su juicio, se diagnostica el por qué: medios de comunicación
social incluidos, permisividad sexual incluida, y por ahí va.
Mucha tinta ha corrido en estos últimos días al
respecto. Eso de que vengan ahora los señores obispos y te echen en cara,
de sopetón, que eres ateo, pues parece que a nadie le hace gracia. Pero la
realidad parece ser esa. Gran grueso de la feligresía ha optado por la
“deserción silenciosa”.
Se han aducido cantidad de motivos, casi todos ellos
externos, y no niego que esos motivos influyan, pero me parece poco serio
que no se hayan enumerado ninguna de las causas internas. ¿o es que
todavía continuamos creyendo que la culpa de los fracasos propios siempre
son de los demás?. Vamos a ver: ¿sobre quién debe recaer la posibilidad de
la evangelización y del empeño en evangelizar correctamente?. En un
principio, los poderes públicos se oponían, y con mucha saña, a los
evangelizadores, y la evangelización prosperó, es verdad que a causa de
mucho sufrimiento y martirio, de mucha catacumba y destierro, pero
prosperó. Y prosperó carente de una infraestructura como la de ahora,
carente de un poder de financiación como el de ahora, carente de unos
medios técnicos de información y divulgación como los de ahora. Así que se
impone una revisión interna a fondo. Un Tercer concilio Vaticano, por
ejemplo, en el que se analicen los signos de los tiempos de ahora.
Porque, vamos mal. Lo dicen los señores obispos, tanto
los europeos como los latinoamericanos, y si ellos lo dicen es porque
tienen información. El obispo venezolano, Baltasar Porras, ha asegurado
que el catolicismo ha sufrido una deserción silenciosa de fieles a
consecuencia de las campañas emprendidas en su contra. ¿Sólo por eso?
|