Hombres a favor de
las mujeres
Bosco Aguirre / www.mujernueva.org
El nuevo feminismo respetará a la mujer en su
integridad. Y eso es algo que interesa no sólo a las mismas mujeres, sino
a todos los hombres que queremos vivir, igual con igual, con quienes junto
a nosotros, y no contra nosotros, pueden construir un mundo más humano y
más feliz.
Parece perfectamente normal que las mujeres creen
asociaciones y promuevan actividades para defenderse a sí mismas ante los
ataques y abusos de algunos hombres o de ciertos grupos de poder. Grupos
de poder que promueven, por ejemplo, la esterilización forzada de mujeres
pobres, o que explotan con violencia a chicas jóvenes e incluso a niñas
para llevarlas a la prostitución, o que contratan trabajadoras a sueldos
más bajos de los que reciben los hombres. En esa misma lógica, sería
normal que los hombres (varones) también organizasen sus asociaciones de
defensa cuando se sintiesen agredidos por algunas mujeres o por otros
grupos sociales, políticos o económicos.
Pero lo que podría parecer extraño es que grupos de
mujeres se organizasen para defender a los hombres, o que grupos de
hombres se uniesen para defender a las mujeres. Aunque para alguno esto
parecería un cuento de “Las mil y una noches”, sin embargo es algo que la
humanidad ha hecho durante siglos.
Es verdad que el ser humano (hombre y mujer) muchas
veces ha caído en el error de despreciar al diferente, como cuando algunos
españoles de la conquista se preguntaban si los indios tenían alma, o
cuando los griegos creían que los esclavos no merecían casi ningún
derecho, o cuando algunos “libertadores” de América mataban a los colonos
de la “madre patria” como si se tratase de ratas, sin detenerse en
“escrúpulos” para distinguir entre buenos y malos...
Pero también es verdad que otros seres humanos han sido
capaces de defender y de trabajar en favor el “distinto”, del “diferente”.
Eran hombres y mujeres libres los que se lanzaron a abolir la esclavitud
en muchos lugares del planeta. Eran blancos los que promulgaron leyes para
la protección de los indios. Eran cristianos los que pidieron mayor
respeto para los que pertenecían a otras religiones. ¿Por qué no soñar en
un feminismo que nazca desde grupos de varones?
Ya se han dado casos de hombres que se han lanzado a la
defensa de los derechos de la mujer, pero todavía el camino por recorrer
es largo. Cuando hay hogares en las que él dice siempre la última palabra
(o el último grito), y se llegan a los golpes para imponer la propia
“razón”; cuando hay médicos que para satisfacer a las autoridades ofrecen
con engaño anticonceptivos abortivos a mujeres que carecen de instrucción;
cuando hay planes nacionales, como en China, que han forzado a muchas
familias a asesinar a la niña que nace porque se prefiere un varón... la
verdad es que sí queda mucho por hacer.
No todo el panorama es igualmente oscuro. En muchos
hogares el marido sabe dialogar e, incluso, someterse a la esposa cuando
ella tiene razón (y esto ocurre no pocas veces). Hay médicos que quieren
respetar la integridad de la mujer ante cualquier campaña más o menos
oficial o “filantrópica” por controlar el tesoro tan femenino de la
fecundidad (tesoro que también el hombre posee y al que no pocos atacan
con planes de esterilización más o menos forzada de varones). Hay familias
que acogen a cada niña que nace aunque esto implique vivir bajo la presión
exterior que sugiere a gritos que nazcan sólo muchachos...
Urge, por lo tanto, que cada vez más hombres defiendan
a las mujeres, y que las mujeres defiendan, ¿por qué no?, a los hombres.
La grandeza de una sociedad no consiste en que cada grupo se atrinchere
detrás de sus intereses particulares para defenderlos incluso a costa del
bien común. Una sociedad se hace grande cuando cada grupo busca el bien
verdadero de los demás, en ese pluralismo auténtico que nace del respeto
no de los errores (nunca toleraremos ideas hitlerianas ni racismos de
ocasión) pero sí de las personas que a veces se equivocan de buena fe, y
que necesitan ser ayudadas a descubrir la verdad.
¿Es utopía auspiciar un nuevo feminismo abierto? Hubo
quienes llamaron a los defensores de los esclavos soñadores ilusos o
enemigos del sistema económico eficiente. Hay quienes hoy etiquetan como
enemigos de la mujer a los que atacan el aborto o la esterilización
forzada. Pero será la razón y el sentido profundo de la dignidad humana
quienes nos digan lo que realmente podemos hacer por la mujer. No
abandonarla a la lógica del mercado, a la ley del más fuerte, ni
despreciarla en sus dimensiones características, como son la posibilidad
de tener hijos o el cariño que sabe ofrecer como pocos hombres son
capaces. El nuevo feminismo respetará a la mujer en su integridad. Y eso
es algo que interesa no sólo a las mismas mujeres, sino a todos los
hombres que queremos vivir, igual con igual, con quienes junto a nosotros,
y no contra nosotros, pueden construir un mundo más humano y más feliz.
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