"La Pasión de
Cristo" de Mel Gibson
Felipe Santos sdb
Al igual que cuando se visita un museo, hay cuadros
que te fascinan por su belleza, la Pasión, a pesar de su dureza- la vida
es así- atrae y emociona a cualquier espectador.
Dirección: Mel Gibson. Guión: Benedict Fitzgerald, Mel
Gibson. Fotografía: Caleb Deschanel. Música: James Horner. Intérpretes:
James Caviezel, Maia Morgenstern, Monica Bellucci,Francesco Cabras,
Rosalinda Satan, Claudia Gerini, Angelo Di Loreta...
Hoy se inician los desfiles procesionales en nuestra
ciudad. Los preciosos tronos serán la manifestación palpable de la fe
sencilla de todo un pueblo que, aunque no sea muy practicante, sí lleva en
sus venas el sentido religioso muy arraigado. Este está al margen de los
vaivenes de la política y de ciertos altavoces ruidosos que se dedican a
alentar a la gente contra la Iglesia, sus ministros y sus obras de una
forma cruel y ciega.
Por tanto, nunca mejor que en estas fechas se puede ver
esta obra maestra del cine religioso. De Jesucristo se han hecho ya más de
cien películas. En mi retina tengo grabadas las imágenes de la de Pier
Paolo Pasolini y el buen guión del malogrado autor nórdico Carl Theodor
Dreyer que no llegó a plasmarla en imágenes a causa de su muerte.
Sin duda alguna que ésta es la mejor de cuantas
versiones se han realizado sobre la figura humano-divina de Cristo. Y es
curioso que, en una sociedad indiferente ante el fenómeno religioso, las
salas se llenen día tras día con miles y miles de espectadores de todas
las tendencias políticas y confesiones religiosas. Saben que no van a
presenciar un film de aventuras, de acción o de tinte romántico. Son
personas que, más o menos con inquietudes espirituales, se acercan a
estudiar la persona de Cristo que ha revolucionado la Historia con su
mensaje.
Gibson ha tenido el valor- desde la óptica de su fe
católica- de realizarla sabiendo de antemano que surgirían muchas
polémicas ajenas- la mayoría de las veces- a la estética del film y a su
mismo contenido. Todo un fenómeno digno de tenerse en cuenta.
La belleza plástica de las imágenes, su perfecta
escenografía, su estilo ya consagrado de autor de cine, son los cimientos
sobre los cuales se construye el edificio de la persona de Cristo
crucificado hace 2004 años , pero vivo en su obra , que es la Iglesia.
El lenguaje cinematográfico- al igual que los tronos de
estos días - es el instrumento a través del cual Gibson despierta al
hombre actual de su letargo espiritual, le empuja a poner su mirada en
algo o alguien que trascienda los estrechos límites a los que conduce el
consumo y el materialismo alienante de esta sociedad. También “La Pasión
de Cristo” lleva al corazón del hombre el hálito de lo que significa el
dolor, el sufrimiento y la misma muerte. Con su frescura narrativa, su
guión medido, exacto en el estudio de cada personaje, y la buena
interpretación de todos los actores masculinos y femeninos hacen que el
film se convierta en el punto de referencia de cada cual en lo más íntimo
de sus conciencias y, desde luego, un faro y un espejo de referencia para
encontrar o volver a hallar los valores trascendentales que son los que
mantienen la vida en su prístino sentido.
CINE Y VIDA
Cuando el cine es auténtico, se transforma en un
reflejo de lo que pasa en el mundo. Entre las miles de películas que uno
ha tenido que ver, algunas se quedan grabadas para siempre, sea por un
impacto sentimental o por una llamada a la búsqueda de uno mismo y su
papel en la vida.
Esta obra refleja las últimas horas de la vida terrenal
de Cristo. Es la condensación de su pasión, muerte y resurrección por el
bien de la humanidad, sometida al mal ontológico del pecado y a la que
Cristo libera con su entrega absoluta de desprendimiento y asombro ante
las autoridades y el pueblo de ayer y de hoy que lo sacrifican con sus
actos de barbarie.
Frente a todo el desencadenamiento que padece las
trastornada humanidad en nuestros días, Gibson, desde su óptica de fe,
plantea al espectador interrogantes fundamentales para catapultar su
existencia por sendas distintas quizá por las que camina.
El guión y toda la estructura del film- magníficamente
ambientada- acerca al espectador al mundo de la fe en Jesucristo, visto
desde los Evangelios y otras fuentes literarias, junto al asesoramiento de
buenos teólogos para no fallar en esta película, clave en la ilusión de su
vida de creyente.
Este cine presenta nada menos que todo un modelo de
vida a seguir por parte de sus fieles. Creo que tan sólo desde esta
perspectiva ha sido posible hacer una obra de esta catadura artística y
plena de contenido. Ha sido un trabajo, el de Gibson y Caviezel, que ha
brotado del hontanar de su fe recia y coherente. De no ser así, hubieran
puesto en escena a un Cristo edulcorado, dulzón pero sin la garra y el
atractivo real que tiene este de la Pasión.
EL CINE COMO ARTE
Si los medios de comunicación social repararan en el
bien que pueden hacer a la humanidad, seguro que cambiarían de sentido en
sus respectivos roles. Al igual que cuando se visita un museo, hay cuadros
que te fascinan por su belleza, la Pasión, a pesar de su dureza- la vida
es así- atrae y emociona a cualquier espectador. Y la razón no es otra que
el arte de Gibson es excelente porque sabe contar bien la historia y, en
este caso, la vida de Cristo soportando los juicios falsos, el sangriento
camino del Gólgota, la mirada de su Madre la Virgen que lo consuela, la
pena de ver a su pueblo de ayer y de hoy- no sólo judío sino a todos- que
lo traicionan, lo insultan y él, a cambio, tan sólo respira amor y perdón.
Sin este horizonte, el espectador puede perderse en lo
superficial y no ahondar en el significado profundo del guión que lo
trasciende todo.
El cine de este director australiano ha recreado la
historia de la vida de Jesús en las horas finales, de una forma
sorprendente, impactante, emotiva e incluso está logrando llegar a lo
hondo del corazón y de la conciencia de los espectadores.
¿Quién no perdona las licencias que se ha tomado? Creo
que todos. Ha huido de hacer elipsis en momentos cruciales. La violencia
que aparece aquí es la exigida por la vida misma y no la gratuita de
tantas películas violentas que ponen como excusa que el guión lo pide. Por
ejemplo, hay varias caídas y unos planos grandiosos de la Virgen y su
“niño” con unas frases que conmueven el alma.
Y el arte de la imagen cinematográfica y su buen
montaje nos muestran en flash-backs (unos veinte) la vida diaria de Jesús,
su predicación y bienaventuranzas. Hay quien pregunta que por qué aparecen
tan destacadas las figuras de Juan y la Magdalena. Son prototipos del
seguimiento ingenuo de Jesús por parte del casto Juan y Mª Magdalena es la
figura estelar en su obra de conversión a Cristo por sacarla del mal y
reconducirla por el camino del bien. Entre los personajes secundarios
gusta mucho el de la mujer de Pilatos, el de Simón de Cirene y la del
terrible Satanás.
Arte, en fin, que logra matices impresionantes
combinando los azules con los rojos y con una partitura musical fina y
excelente.
En síntesis, una obra maestra de cine en todos los
aspectos del lenguaje cinematográfico. Incluso los diálogos en latín,
arameo y hebreo le dan verosimilitud y el aire de un magnífico documental.
DIGNA DE VERSE
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