Pensamientos sobre
“La Pasión”
Walter Turnbull
Es hermoso descubrir que el misterio de Cristo sigue
atrayendo a la gente.
A pesar del secularismo rampante y de la pérdida de la
búsqueda de Dios en nuestra sociedad -a nivel mundial-, la gente abarrota
las salas de cine. ¿Piedad, morbo, curiosidad, ganas de conocer la
historia sin molestarse en leer el Evangelio, aburrimiento? Puede ser
cualquiera, pero quiero creer que en la mayoría de los casos es piedad o
al menos un rescoldo de bondad que hay en casi toda la gente.
La película es cruda porque la realidad lo fue, con la
aclaración de que la realidad fue mucho peor, porque lo que se ve que
hicieron, se lo hicieron al Hijo de Dios (idea escuchada en una homilía
del Padre Prisci).
El éxito de “La Pasión”, basada en el Evangelio, y “El
Señor de los Anillos”, basada en una historia con un trasfondo religioso,
es un signo de que en cada hombre hay un anhelo de Dios que el mundo
materialista no puede satisfacer. El hombre sigue necesitando y buscando a
Dios. Es un mensaje de esperanza para los que deseamos que el Reino de
Dios venga a nosotros, y a veces sentimos que está cada vez más lejos. Es
también un categórico “mentís” a los que producen basura alegando que a la
gente le gusta la basura. Cuando se producen cosas buenas, la gente
consume cosas buenas. Es ampliamente conocida la guerra que Hollywood
tiene declarada contra la religión desde hace varias décadas. Por todos
lados vemos películas y series ridiculizando o calumniando a la religión y
especialmente a la Iglesia católica. Su pretexto es que ellos necesitan
vender y que el mensaje religioso no se vende. Ahora podemos constatar que
los buenos mensajes siguen teniendo aceptación entre el público. O los
señores de Hollywood se buscan un mejor pretexto, o admiten que su guerra
contra Dios es algo personal. Y con los de Hollywood todos los demás
adolescentes disfrazados de artistas que infestan el mundo de la actividad
artística y cultural. Todavía el sistema trata de asestar un golpe más: la
película ha sido clasificada como “para adultos”. Es decir, que a las
autoridades que permiten que los adolescentes todo el día reciban
invitaciones a la violencia y al vicio, les parece mal que vean esta
película.
Hoy en día mucha gente busca la trascendencia en todo
tipo de prácticas metafísicas, desde cultos más serios hasta
supersticiones más aberrantes. Cuando el Papa ha insistido en declarar a
Cristo como único salvador de la humanidad, ha habido numerosísimas
reacciones en contra. Sin embargo, esta película nos vuelve a presentar la
figura de Cristo, y el mundo se vuelve a conmover. A pesar de tantos
intentos por borrarlo del mapa, la persona de Cristo y su mensaje siguen
siendo la piedra de choque, el centro de la historia, la figura más
fascinante en la historia de la humanidad y de cada hombre.
¿Qué esperamos de “La Pasión”?
San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios Espirituales
recomienda, entre otras cosas, recordar la pasión de Cristo y meditar
sobre ella. Paso por paso. Su dramatismo, su injusticia, su crudeza...
Busca que estas imágenes dejen en nosotros un sentimiento de desolación,
arrepentimiento, “verdadero dolor de mis pecados”... Los hombres modernos
somos muy torpes para la meditación, no estamos entrenados en absoluto.
Esta película puede ser una buena oportunidad para repasar esos misterios
y que su visión nos mueva, para guardarlos en nuestro corazón, como hacía
María. Damos gracias a Dios, a la mercadotecnia o al buen sentido de la
oportunidad de Mel Gibson, pero esta película nos llega en muy buen
momento para contemplar la pasión de Cristo durante la cuaresma y la
Pascua.
La pasión de Cristo también se ha tratado de eliminar
de nuestra realidad. Incluso muchos que se dicen cristianos pretenden
olvidarla. San Pablo nos recuerda: “Mientras los judíos (léase los
triunfalistas) piden señales y los griegos (léase los intelectuales) piden
sabiduría, nosotros predicamos a Cristo crucificado” (1 Co. 1, 22). “En
cuanto a mí, Dios me libre de sentirme orgulloso de nada si no es de la
Cruz de Cristo...” (Ga. 6, 14)
Dicen que decía Santa Teresa de Ávila: “Todo lo que un
hombre necesita saber, lo puede aprender solamente mirando a Cristo
crucificado”.
Enhorabuena por esta película y ojalá que aprendamos lo
que necesitamos saber.
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