Por las pizzas... al
Cielo
Thomas Monaghan, todo un personaje de las pizzas,
quiere alimentar no solamente el cuerpo de los jóvenes sino también su
espíritu.
Cada quién emplea su dinero en lo que le apetece, pero
algunos casos llaman la atención. Y poderosamente. Mi me la llamo el caso
Thomas Monaghan. Posiblemente el nombre no diga mucho, pero si les cuento
que se trata del empresario multimillonario, fundador y dueño de las
empresas Domino’s Pizza, la cosa cambia. Monaghan se ha convertido en
multimillonario dando de comer a la gente, sobre todo a la juventud, en
forma rápida. Los negocios de comida rápida van a tono con el ritmo del
tiempo, con la falta del protocolo de una comida formal, con el centro de
diversión y con todas esas cosas que encantan a la juventud. Así que,
Thomas Monaghan supo poner el dedo en el estómago juvenil y de ahí ahora
sus millones.
Pero no es esto lo que más destaca del personaje de las
pizzas. Lo que destaca es su altruismo: quiere alimentar no solamente el
cuerpo de los jóvenes sino también su espíritu, y según las normas más
esctrictas del pensamiento católico. Creando una universidad católica, de
nombre Ave María, para hacer realidad los ideales de la Iglesia. No es
aventura fácil, sobre todo en estos tiempos en los que pareciera que la
religión y su práctica van perdiendo terreno.
Su novedosa estrategia consiste en integrar la fe y la
razón con la excelencia académica, y no cabe la menor duda de que se trata
de un excelente propósito en estos tiempos, cuando pareciera que fe y
razón, fe y avance científico, fe y hallazgos genéticos, fe y espacio
sideral no terminan de darse la mano. 220 millones de dólares ha invertido
hasta ahora en el proyecto y se trata nada menos que de la primera
universidad católica en cuarenta años en los Estados Unidos.
No todo son loas para este hombre. Los escépticos
pululan, y también quienes lo tildan de fantasioso. Para unos se trata de
un “nazi reaccionario” ya que creen que a base de pizzas puede comprar el
cielo. De hecho, ha dicho: “Mi última meta es ir al cielo con tanta gente
como pueda llevar conmigo”. Para otros se trata de un “liberal sin
criterio”. Pues no sé si triunfará en este intento, pero de que el hombre
sabe triunfar en los negocios, sabe. Ya tiene en su haber un gran
reconocimiento. El de El Vaticano. Ha sido incluido entre los diez
católicos más comprometidos “con el seguimiento a Jesús y su mensaje”. Las
pizzas logran estos milagros.
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