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Sancionar el ruido

Javier Arnal

El ruido atenta contra los derechos fundamentales. Hasta ahora, sinceramente yo pensaba que era un defensor algo aislado de esta postura, pero ahora recibo la alegría de que el Tribunal Constitucional de España lo ha reconocido en una sentencia en la que confirma la sanción por exceso de sonido en un pub de Gijón.

Vamos progresando en nuestra sociedad. Lo digo por los que sólo parecen percibir los síntomas negativos de la sociedad que nos ha tocado vivir.

El Ayuntamiento de Gijón sancionó al pub con 301,51 euros, éste recurrió hasta llegar al máximo tribunal que ahora ha fallado a favor del Ayuntamiento. Es una sentencia que pone de manifiesto la relevancia que ha adquirido hoy en día la protección de los derechos vinculados con la salud, la integridad física y la moral. Y añade que los ruidos, en la sociedad actual, pueden llegar a representar una fuente permanente de perturbación de la calidad de vida de los ciudadanos.

Un dato interesante es que el Ayuntamiento de Gijón se ha basado en su ordenanza municipal sobre protección contra la contaminación acústica de 10 de julio de 1992. La multa la impuso en 1998, y confirmada posteriormente por sentencia de 18 de marzo de 1999 del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Asturias.

La pregunta es más que evidente: ¿cuántas sanciones ha impuesto? ¿todos han pagado en Gijón las sanciones sin recurrir? ¿ha habido sentencias en contra del Ayuntamiento? ¿hay ordenanzas suficientes en los ayuntamientos? Porque lo que yo no me creo es que no haya un historial más extenso y rico en Gijón en estos 12 años, simplemente por la experiencia que todos tenemos del ruido en ciudades pequeñas, medianas y grandes.

Es un toque de atención para esos pubs y discotecas que, semana tras semana, atentan contra este derecho fundamental. Supongo que algo puede cambiar a partir de ahora, pero sólo cambiará si los ciudadanos se movilizan para denunciar esas situaciones y si los Ayuntamientos son valientes. No sé de ninguna ciudad en que no haya quejas, y percibo un gran desaliento entre los ciudadanos, porque se denuncian y no se interviene con decisión.

El Tribunal Constitucional - el ponente ha sido su presidente, Manuel Jiménez de Parga- destaca la relevancia que ha adquirido la protección de los derechos fundamentales vinculados con la salud y, por extensión, la calidad de vida. Recoge perjuicios que la Organización Mundial de la Salud relaciona con el ruido: “ deficiencias auditivas, apariciones de dificultades de comprensión oral, perturbación del sueño, neurosis, hipertensión e isquemia, así como sobre la conducta social, en particular, reducción de los comportamientos solidarios e incremento de las tendencias agresivas”. Un hito.

 
 

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