La oración y la
electrónica
Miguel Rivilla San Martín Pbro.
El poder del hombre y la debilidad de Dios.
Es comparable
la oración con uno de tantos artilugios electrónicos (radio- televisión-
móvil –ordenador) de los que hacemos uso cada día, con la mayor
naturalidad, millones de personas en el mundo entero. No existen barreras
de ningún tipo para ellos, gracias a la electrónica.
En cualquier
sitio, en cualquier momento del día o de la noche y en cualquier
circunstancia podemos, en unos instantes, ponernos en comunicación directa
con cualquier receptor que sintonice con nosotros, aunque esté a miles de
kilómetros.
Lo mismo pasa
con la oración. Desde lo más profundo de nuestro ser, incluso sin
palabras, en cualquier momento y circunstancia de nuestra vida, podemos
sintonizar, sin exigencias previas, con Dios nuestro Padre, el receptor y
destinatario omnipotente y misericordioso, que puede y quiere atendernos
en todo lo que nosotros precisemos.
Una vez
realizada la conexión, a nadie, absolutamente a nadie, debe resultar
gravoso y difícil la mutua comunicación .Es la oración, en genial frase
teresiana, “una conversación amigable y amorosa con Aquel, que sabemos que
nos ama”. ¿Por qué no recurrimos a la oración, amigos, al menos con la
misma frecuencia que usamos los medios electrónicos?.
Nunca
olvidemos que la oración es el poder del hombre y la debilidad de Dios.
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