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La otra idolatría

Adolfo Carreto / www.avmradio.org

En asuntos laborales y de justicia social, la iglesia Católica siempre ha ido por delante; me atrevería a asegurar, inclusive, que hasta muy por delante del socialismo. En materia de doctrina social el mundo del proletariado tiene mucho que agradecer a las enseñanzas del magisterio y a muchísimos de sus predicadores. Los últimos Papas, en concreto, han puesto un especial empeño tanto en el tema de la justicia social en el mundo laboral como en el tema de la paz.

Las palabras del presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, cardenal Martino, lo han manifestado con el estilo que caracteriza al prelado, al clausurar la conferencia Internacional de Empresarios, habida en el Vaticano. Dijo: “La amoralidad, o pero todavía, la inmoralidad de los negocios no hacen más grandes a las empresas, sino más pequeñas y frágiles, como demuestran los escándalos y fracasos que están ante los ojos de todos”. Y en la mente de los presentes empresarios, por fuerza, tuvo que representarse el caso Parmalat, por nombrar uno de los más recientes, por el contexto y por la cercanía.

Ha cundido reiteradamente el tópico de que empresario y trabajador son, por definición, enemigos. Y no dudo de que en muchos casos la explotación haya sido norma, pero igualmente es cierto que la empresa, ordenadamente formada, ha sido el motor y la modernización de un sistema de vida masivo. Pero no es suficiente. Y para que las cosas queden claras, el cardenal Martino matizó: “La Iglesia tiene una consideración positiva del mercado y del beneficio, pero condena la idolatría del mercado y del beneficio como antirreligiosa, inhumana y socialmente insostenible”.

Se trata de una condena muy radical, y no podía ser de otra manera pues se está hablando de “idolatría”, esto es, de suplantar al Dios de la Justicia por el dios del descarado beneficio. Así que entramos en una dimensión no solamente económica sino también teológica. ¿Podrá ser humanizado el mundo empresarial?. O, dicho bajo otra perspectiva, ¿podrá ser evangelizado? La Iglesia piensa que sí, y ahí está esta iniciativa que ha comenzado con los empresarios cristianos pero que debería continuar con todos los empresarios de buena voluntad, esos que saben que no se puede idolatrizar ni la empresa ni los beneficios, porque toda idolatría conduce a los egoísmos y éstos a la desestabilización.

 
 

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