Las cofradías en el
2004
Felipe Santos
Cuando la primavera ha inundado de colorido la ciudad,
las Cofradías se unen a ella para prestarle a su esplendor natural, el
fulgor de todos los hermanos cofrades y la multitud que se apiña en las
calles para ver al Cristo de sus amores o a la Virgen transida de pena y
de dolor.
LA COFRADÍA ES UNA COMUNICADORA
DE FE
Como suele ocurrir en los Medios
de Comunicación Social- tan de moda en nuestros días- cada Cofradía se
convierte en estos días memorables en un emisor magnífico que transmite su
mensaje elaborado a la perfección con signos y típicos- no tópicos- y en
las coordenadas de la fe sencilla del pueblo. Este no entenderá mucho de
teologías, ni de escuelas de pensamiento, pero sí que comprende bien que
los cofrades les comunican el mensaje de la fe que ellos y ellas viven
todo el año en fraternidad.
Cuando se presencian los pasos
en su recorrido por las calles y avenidas, la hermandad es consciente de
que no sale a la calle para lucirse- cosa que no está mal- sino sobre todo
y ante todo porque quieren seguir manteniendo el cordón umbilical de la fe
simple que tiene gran parte del pueblo andaluz.
La emoción que siente ante los
tronos es tal que se santiguan, hacen la señal de la cruz y rezan entre
lágrimas emotivas a sus titulares. Quizá el pueblo foráneo que nos visita
no entienda mucho de la parte profunda que vive cada cofrade. Ellos se
quedan en la bella plástica de las imágenes, en la sinfonía de flores que
adornan los pasos, en las bandas de música que los preceden y siguen, en
la cantidad inmensa de fieles que, con su vela y su oración, hacen que la
calle se convierta en un templo en el que se reza y se canta la alegría y
el dolor de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Por eso, amigos cofrades, no
estáis anclados en el pasado ni vivís algo que ocurrió hace 2004 años.
Sois conscientes de que la atmósfera de la fe no tiene modas ni pasarelas
AD HOC. Ella es la fuerza que mantiene incólume al hermano durante el año
y sobre todo durante la Cuaresma y los días de la manifestación externa de
vuestra fe.
Sois, no me cabe duda, los
evangelizadores del pueblo que, año tras año, aguarda ilusionado la
contemplación de su Cristo y de su Virgen para, como ocurre con la
primavera, renovar su adhesión a ellos en gestos y en actitudes que, de no
hacerlo vosotros, cofrades, pronto apagaría su poca fe al faltarle el
rescoldo que la mantiene viva: vuestra comunicación tan clara o más que
las mismas imágenes de la televisión por perfecta que sea su frecuencia.
Este Evangelio por la calle os
enorgullece porque, al fin y al cabo, sentís en vuestro corazón y en los
pliegues de vuestra alma el hálito de la fe.
INSTRUMENTOS DE COMUNICACIÓN
Cada medio de comunicación tiene
su soporte técnico desde que el emite los sonidos, la voz, la música o las
imágenes, la palabra escrita o digital. Sin ellos no podrían llegar a las
grandes masas indiscriminadas de raza, pueblo, nación, edad o lengua.
Vuestro medio de comunicación,
vuestro soporte técnico lo constituye la filigrana conjuntada de los pasos
o tronos. Su sola presencia reclama la atención de espectadores sea cual
sea el rango de su fe. Para los que tienen este don, el hecho de quedarse
ratos y ratos mirando extasiados sus figuras es un aldabonazo a sus
conciencias adormecidas por el estrés del trabajo, el tiempo y la
paulatina pérdida de los valores religiosos, metidos en el baúl de los
recuerdos y que tan sólo afloran cuando ocurre algo desagradable en casa.
Para quienes desconocen el
misterio de Cristo, no me cabe duda que se les plantea algún que otro
interrogante. Sí, porque ven vuestro testimonio de fe centrado en el
Cristo salvador o en su Madre la Virgen. Más de una vez me han hecho esta
pregunta: ¿Es esto fe o folclore? Y pensando en los cofrades, nazarenos y
costaleros, les he respondido: Ahí está su pregunta. Sí, cofrades, vuestro
medio no es técnico. Es llana y sencillamente un acto de fe, un Evangelio
vivo hecho imágenes por las calles engalanadas de la ciudad.
Algunos quisieron, tras el
Vaticano II, quitar las cofradías porque les parecían anticuadas y sin
sustituirlas por otra cosa. ¿Qué se hubiera logrado? Posiblemente que el
mundo, la ciudad en la que vives tuviera menos fe y hubiera avanzado a
oleadas el vendaval del secularismo.
Me consta que el material
técnico con que contáis son las reuniones de formación, las obras de
caridad que hacéis en favor de los necesitados y la renovación cristiana
que aportáis a todos lo que, con fe o sin ella, os ven como paradigmas de
creyentes en esta sociedad secularizada.
LOS RECEPTORES
Quizá el pueblo andaluz, en
general, no sea muy practicante. Pero como decía un amigo en unas
conferencias sobre sicología internacional, el pueblo andaluz es un pueblo
místico porque conserva en su corazón el aroma de su Cristo o de su Virgen
como algo intangible e imborrable. No le pidáis que frecuente mucho las
iglesia, pero su vivencia del amor al prójimo y a sus titulares se pasa de
padres a hijos y de generación en generación.
Ellos y ellas, niños/as, mujeres
y hombres ante su Cristo y su Virgen suelen repetir más o menos las
palabras del Cantar de los Cantares:”¡Levantaos, amados míos; venid con
nosotros.¡Mirad, el invierno se ha ido, y con él han cesado las lluvias!
Ya brotan las flores en los campos; ¡el tiempo de la canción ha llegado!
Ya se escucha por toda nuestra tierra el arrullo de las tórtolas. La
higuera ofrece sus primeros frutos, y las viñas en ciernes esparcen su
fragancia. ¡Levantaos, amados míos; venid con nosotros”.
Y ante la invitación de sus
Cristos y Vírgenes, el receptor normal, el formado en altos estudios y el
ignorante suelen repetir también con el mismo libro sagrado:””Fuerte es el
amor, como la muerte, y tenaz la pasión, como el sepulcro. Como llama
divina es el fuego ardiente del amor. Ni las muchas aguas pueden apagarlo,
ni los ríos extinguirlo”.
Por eso, amigos cofrades, ellos
mismos son los que os animan con sus cantos, sus aplausos, su salida a las
calles hasta altas horas de la madrugada. Vuestra lección de catequesis al
aire libre la han captado a las mil maravillas.
Mi sentida emoción por cuanto
hacéis y vivís en el sagrario recóndito de vuestro corazón. Mi gratitud
por el esfuerzo de un año entero de formación, sacrificios de todo tipo,
organizaciones benéficas...todo queda bien pagado por esta magistral
lección de comunicación que hacéis con vuestros queridos titulares. Sois
luz que brilla en la tiniebla del consumo y del secularismo que avanza
contaminando los aires puros de esta primavera del 2004.
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