El símbolo de la
civilización europea
Felipe Santos
La civilización europea tiene fundamento cristiano. La
presencia del crucifijo no ofende a nadie. Hay quien al ver que lo han
descolgado de la pared, se han puesto otro en el pecho o en el cuello.
El crucifijo representa el
símbolo de la civilización y de la cultura cristiana, en su raíz
histórica- como valor universal, independiente de una confesión religiosa
específica.
Las raíces cristianas de Europa
son una realidad que no se puede negar. El crucifijo es el símbolo de los
valores que están en la base de nuestra identidad, identidad cultural ya
que la religión cristiana ha dado vida a una civilización cristiana.
El sentimiento cristiano en la
gente- sea más o menos practicante- es algo que no se puede negar con
palabras o con gestos de poner o quitar de una pared el crucifijo. Un no
creyente confiesa que no conoce en el mundo un símbolo más alto que la
cruz de Cristo.
En una sociedad pluralista,
además de los derechos sacrosantos de las minorías, también deben
encontrar tutela los de las mayorías.
Me siento ofendido...el
crucifijo es la expresión más grande de más de dos mil años de
civilización. Me sienta mal que lo quiten.
LA SITUACIÓN REAL
Según las encuestas llevadas a
cabo por cuenta de algunos periódicos- fuera de nuestro país- el crucifijo
falta en el 30% de las escuelas italianas, con gran disgusto de la
población entera contra los gestores de los temas públicos que no respetan
las leyes. Y lo peor de caso es que se ha hecho por indiferencia o
rindiéndose al poder de otras religiones como la musulmana. Hay lugares en
los que las autoridades han dicho que lo han realizado porque tienen otras
cosas más importantes en las que pensar.
Sin olvidar que parte de esta
culpa proviene de los profesores de religión no hablan nunca del hecho de
que haya un crucifijo en la clase. Deberían entonar un “mea culpa” ante
los alumnos, al menos en otras naciones en las que este tema está ahora
muy candente.
LA OPINIÓN
Una pregunta ante todo: ¿” es
legítimo tener el crucifijo en el aula”?
Pienso que sí, porque representa
el símbolo de la civilización y de la cultura cristiana en su raíz
histórica, no de una sola nación, sino de un continente, una sociedad
nacida y que ha vivido en torno a los valores no puede “condenarse a la
negación de sí misma”, por el sólo hecho de no descontentar a una minoría
extraña a estos valores.
Ninguna sociedad puede ser un
contenedor ascético, nada es neutra en este mundo, no hay nada que no
tenga su significado. “Una cultura se abre a la acogida y a la
valorización de las otras sin sin renunciar a la propia...La nada no
dialoga”.
No es cierto que el crucifijo
niegue los derechos extracomunitarios. Los brazos abiertos del crucifijo
no niegan la acogida a los inmigrantes islámicos...Al contrario. En su
nombre sacerdotes y organizaciones católicas se están batiendo el pecho
por ellos. En su nombre se invoca el ecumenismo, en su nombre luchamos por
la paz.
Hay dos modos de representar la
cruz con divino Inquilino:” un modo alegre, festivo, lleno de majestad,
que ha durado más de 1000 años y arroja luz a los efectos de la
crucifixión (la reconciliación, la paz, la convivencia, el perdón...); y
el modo “trágico” que comienza con el arte gótico y se prolonga hasta
nuestros días. Este subraya las causas de la crucifixión, el pecado, la
insensibilidad, lo feroz del hombre.
CONCLUSIÓN
Queda una duda que me come el
coco y el corazón: después de que la cruz se haya quitado de las aulas,
¿les tocará a las aulas los tribunales? ¿Vendrá después lo mismo en los
cementerios? ¿Y qué sentido tienen las cruces en lo alto de los montes?...
Así como el apetito nos viene
comiendo, llegará el momento en que se quiten de los campanarios,
iglesias... pues si molesta la cruz en las aulas, tanto más las grandes.
Después, por qué, querrán quitar las que hay en las carreteras, en los
cruces de caminos. Y siempre- claro está- en honor de la “sagrada” teoría
de la laicidad del Estado.
Y con la insignia de las
farmacias,¿qué querrán poner? Quedará sólo el símbolo de Esculapio. Pero
ahora que lo pienso, él era también un dios.
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