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El honor de Dios

Miguel Rivilla San Martín

La evangelización en los miembros de la Iglesia ¿ha pasado a segundo término?

Hablando hace poco con un seglar, amigo mío, me comentaba lo siguiente :”Veo en la actualidad a bastantes eclesiásticos y a muchos cristianos comprometidos en sus parroquias y otros lugares -en la lucha por el paro, la justicia ,el hambre, los derechos humanos, etc. Me parece bien, pero ¿cuántos están comprometidos en la defensa de la fe y de los derechos de Dios?”. Confieso que me ha hecho pensar esta interpelación.

Me ha venido a la memoria el recuerdo de aquel film espléndido, interpretado , magistralmente por Richard Burton, titulado “Beckett o el Honor de Dios”.

En él se contaba la postura valiente, vida y martirio de Santo Tomás Moro, canciller del Parlamento inglés ,quien dejando de lado todas las consideraciones humanas ,se enfrentó al rey Enrique VIII por ser fiel a su conciencia y al honor de Dios, ultrajado. Pues bien, parece ser que hoy no abundan en la medida deseada hombres, que a ejemplo de este laico santo ,se comprometan primordialmente en defender el honor de Dios .

Muchas de las tareas temporales, en las que queman sus mejores energías tantos miembros de la Iglesia, son realizadas con más eficacia, tesón y ejemplaridad por organismos, instituciones e instancias, ajenas a la Iglesia. Mientras tanto, la misión específica que Cristo ha encomendado a sus discípulos, evangelizar directamente, propagar y consolidar la fe de las gentes en todas partes y en el mundo entero, ha pasado a segundo término. De acuerdo ,en que no hay que hacer dicotomías al respecto. Es conveniente y necesario hacer una cosa ,sin descuidar la otra. Pero si lo específico y primordial se pospone, quizás, se estén dando palos de ciego e incumpliendo el mandato divino :”Id y predicad el Evangelio a toda criatura...”.Al menos podría ser un motivo para la reflexión la interpelación de este seglar amigo.

 
 

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