El chantaje
terrorista
Javier Arnal
Todo terrorismo se basa en el chantaje del miedo: bajo
amenazas o actos terroristas, se pretende conseguir lo que por otras vías
se ve imposible. Si logra atenazar a la sociedad con el miedo, el
terrorismo consigue su fin.
Hace un mes, debíamos
reflexionar nuestro voto en las urnas. Parecía un sarcasmo cruel: una
reflexión traumática tras los atentados de dos días antes, para decidir
nuestros gobernantes en las elecciones del 14-M. El miedo nos afectaba a
todos. La diferencia, la gran diferencia, es el grado de temor que
provocaron los terroristas en cada uno de los españoles.
¿En qué medida influyeron los
atentados terroristas en las elecciones generales? Nunca lo sabremos,
porque es como acertar con el motivo real de nuestras decisiones, que
muchas veces no es único. Es evidente que tuvieron una importante
incidencia electoral, y también es algo que agradecemos todos el hecho de
que ni el PP ni el PSOE insistan en ello. Las urnas se pronunciaron, y
cada uno responde de su voto, a la vez que ha de respetar el de los demás:
son las reglas.
Que yo sepa sólo hay dos
estudios de las repercusiones electorales del 11-M: la encuesta de
“Periodistadigital” entre sus usuarios y el estudio de un grupo de
profesores de la Universidad de Navarra entre la población navarra. No
pueden generalizarse sus conclusiones, pero ambos aportan el dato de que
más de un 10% de las personas objeto de su análisis cambiaron su voto tras
los atentados, en beneficio del PSOE, y también que movilizaron el voto
abstencionista a favor de los socialistas.
¿Qué grado de reflexión hubo
aquel sábado, 13 de marzo? Sobre todo, había miedo, mucho miedo. Y sigue
habiendo mucho miedo en la sociedad española, en la europea, en el mundo.
Y todo ello porque los terroristas cumplieron sus amenazas, influyeron en
unas elecciones democráticas y han sembrado un precedente que no debe
cristalizar.
Me resisto a la fácil
denominación de “terrorismo islámico”, con la que se hace un poco el juego
a los terroristas: pretenden enfrentar culturas y religiones. Los diversos
Centros Islámicos de Europa se apresuran a expresar que el Islam nada
tiene que ver con el terrorismo, puesto que es una religión de paz. Por
ello mismo, los propios musulmanes deben atajar todo intento de
interpretación violenta, como tendríamos que hacer los católicos si
alguien justificara acciones terroristas bajo el paraguas de la religión
católica.
Se cumple un mes, pero todavía
estamos aherrojados por el miedo, y cierto desánimo. Los éxitos policiales
de Leganés son un lenitivo insuficiente, también por el hecho de haber
comprobado el delirio cruel de siete terroristas que se suicidan y que,
por su misma locura, incrementan el miedo. Personas dispuestas a morir por
su locura, amparada en ideas religiosas. Contra el miedo, la receta es
única: valentía. Y un poco más de cordura, porque se necesita la
cooperación internacional, y los ataques no fueron sólo contra España,
sino a todo el mundo, y de ello parecen no ser conscientes muchas
personas.
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