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La pasión de Cristo II

Carlos Andrés Rodríguez / A Contra Corriente, Voz Joven

“Gustosamente cambiaría algunas de las homilías que he dado sobre la Pasión de Cristo por unas pocas escenas de su película” (Cardenal Darío Castrillón Hoyos, Congregación para el Clero, Santa Sede )

Golpes, insultos, mentiras, latigazos, crucificado... y una mirada que emana perdón, serenidad, acogida, verdad, claridad, amor. Sus ojos nos trasmiten esa paz que sólo se puede dar en un Hombre que sabe porqué hace las cosas. Un hombre que da su vida por nosotros...

La película esta llena de elementos que la enriquecen. Las fuentes son los cuatro Evangelios, y encuentra detalles inspirados en prácticas como el Rosario y el Via-Crucis. La película, más que convertirla en un análisis de elementos históricos, debemos verla con el fin de entender un poco más lo que Cristo hizo realmente por nosotros, y sobre cuál es la “causa” de que se tuviera que pagar ese precio.

La figura de María en la película es clave, y una verdadera catequesis. Ese “Hágase en mi...” que dijo 33 años atrás lo mantiene y lo lleva a su máxima expresión acompañando a Cristo a cada paso. Vemos en alguna escena a Cristo con María en Nazaret, y nos muestra esa relación de amor, cariño y respeto que debió existir entre los dos ¿qué otra relación pudo haber existido entre Dios hecho hombre y la mujer que escogió como madre?.

Otro personaje es el diablo, rondando como una constante “presencia amenazadora”, intentando desde el principio hacer que Jesús dude y se retracte de la voluntad de su Padre. El diablo es presentado como lo que es, un ser real, busca hacernos caer, que huyamos del sacrificio, y no nos deja en paz hasta que perdemos toda esperanza y nos ahorcamos.

Es impactante la escena donde se encuentra María y el demonio; contrasta el ver los dos polos opuestos de contemplar lo que ocurre, uno amenazando y esperando a que el peso del sufrimiento lo haga desfallecer, y por otro lado la Madre siendo un apoyo y contemplando como su hijo “renueva todas las cosas”.

Los discípulos... uno huye, otro acompaña pero termina negando, y Juan acompaña a María a cada paso, pero realmente no termina de entender lo que pasa, recuerda lo ocurrido unas horas antes en el cenáculo, escenas donde el significado sacrificial y eucarístico del Calvario es representado. Pues allí fue donde Cristo entrega su cuerpo y su sangre por nuestros pecados “Esto es mi cuerpo”, “Esta es mi sangre”.

Otro elemento interesante en la película es la soledad de Cristo, ciertamente lo vemos rodeado de multitudes, pero Jesús soporta sólo ese sacrificio, es capaz de llevar sobre sí lo que una persona corriente no podría, tanto de manera física como mental. Lleva sobre sus hombros nuestros pecados. Los pecados de toda la gente conspiran para provocar la pasión y muerte de Cristo. No fueron los judío o los romanos, Pilato o Herodes, fuimos tú y yo con nuestras faltas las que hicieron que Cristo padeciera así, ese fue el precio del Amor.

Podríamos hablar de cada uno de los personajes y de la riqueza que presentan. Al final de cuentas creo que la pregunta esencial es, en cuál personaje me veo representado, con cuál me identifico más. Ante la pasión de Cristo quién soy. El discípulo que acompaña, un Herodes que quiere un “milagrito”, el cireneo que ayuda a Jesús, la verónica que da de beber, la pecadora arrepentida que sigue al maestro, ¿con cuál me identifico?

Ahora viene la segunda parte de la película, después de contemplar la Pasión de Cristo, que voy a hacer; después de ver el precio que se pagó por mis pecados, qué haré por Él. No puedo quedarme con los brazos cruzados como un mero espectador y continuar como antes. Tengo que hacer algo. Mi vida no puede seguir siendo igual después de esto.

La segunda parte de las películas o son muy buenas o son una basura. La Pasión de Cristo II, acaba de comenzar y tú eres el protagonista, de ti depende la calidad de este filme, pero por suerte los protagonistas de la primera están de tu lado, bueno casi todos, alguno por allí no quiere que la película salga... María está dispuesta a acompañarte cada vez que la necesites, y Cristo en el sagrario te dará el mejor consejo para que sea una película realmente taquillera. ¿Qué vas a hacer?

 
 

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