Científicos
progresistas
Walter Turnbull
Algunos legisladores podrán ser lo que usted quiera,
pero progresistas y científicos probadamente no lo son.
Me ha tocado ver -como siempre, por casualidad- las
tres últimas participaciones del debate en la cámara de diputados sobre la
iniciativa para la creación del instituto nacional de medicina genómica
(sí, pensó usted bien: muchos nos preguntamos qué clase de engendro va a
ser ese instituto, qué resultados va a obtener, cuánto nos va a costar a
los mexicanos y cuánto se van a enriquecer algunos mexicanos a sus
costillas).
Recordando rápidamente los hechos, el documento
original contenía un párrafo que prohibía el uso de células de embriones
humanos o producto de clonación. Cuando el documento pasó a la cámara de
senadores, a los senadores se les hizo fácil eliminar ese párrafo. Cuando
el documento regresó a la cámara de diputados, hubo una propuesta de que
ese párrafo se reinsertara en el documento. Ese es el debate que me tocó
ver.
La primera participación -de lo que me tocó ver- fue de
un diputado a favor de que se reinsertara el párrafo, es decir, en contra
del uso de embriones humanos, y era del PAN (no estoy haciendo campaña a
favor del PAN, el señor era del PAN y no hay nada que pueda yo hacer al
respecto). Sus argumentos fueron:
-
Que la ley mexicana afirma que el ser humano es ser
humano desde el momento de la concepción.
-
Que, por lo mismo, usar un embrión es atentar contra
la ley y contra la vida de un mexicano.
-
Que la iniciativa conteniendo el párrafo ya había
sido aceptado por la cámara de diputados.
-
Que para le investigación con células troncales
existen otras formas de conseguirlas.
-
Que países más desarrollados como España o Suiza han
hecho experimentación sin afectar la vida de embriones humanos.
Las otras dos participaciones fueron de diputados a
favor de que no se reinsertara el párrafo, que la ley quedara tal como la
dejaron lo senadores, es decir, a favor del uso de embriones humanos, y
eran del PRD (tampoco estoy atacando al PRD, los señores eran del PRD y yo
no inventé lo que dijeron). Sus argumentos fueron:
-
Que los de la derecha se oponen al progreso del país
y al desarrollo de la ciencia.
-
Que Santo Tomás de Aquino dijo que la moral es de
aplicación personal mientras que la ley es de aplicación general.
-
Que los de la derecha quieren permanecer en el
oscurantismo.
-
Que esa discusión no tenía razón de ser.
-
Que los de derecha estaban discutiendo por un
parrafito insignificante, sin importancia, perdido en medio de una
iniciativa.
-
Que no estaban ahí para discutir sobre el aborto,
sino para hablar de una iniciativa de ley.
-
Que la ley no tiene porqué tener en cuenta la moral.
-
Que las democracias laicas (supongo que ser refieren
a México) están en grave peligro por la injerencia de los
fundamentalismos religiosos en la vida política (supongo que se refiere
al catolicismo).
Como dato curioso, durante la participación del que
estaba a favor de la reinserción del párrafo que prohibía el uso de
células de embriones humanos -que para abreviar llamaremos simplemente el
panista-, muchas veces fue cuestionado por sus contrarios, y todas las
veces contestó directamente a la pregunta (para no llamarla agresión).
Cuando les tocó el turno a los.... es decir los del PRD, todas las veces
se negaron a contestar.
Sin querer meterme en política, independientemente de
si los panistas me caen bien o mal, la argumentación del que..., es decir
el panista, es impecable. Habla del párrafo en cuestión, da razones
basadas en las leyes mexicanas para probar la importancia del párrafo,
propone concretamente que se reincorpore al texto, explica que lo que él
sugiere ya había sido aprobado anteriormente, da alternativas para el
desarrollo de la ciencia sin violar la ley y cita casos referenciales de
aplicación exitosa de esta política. Su actuación también es impecable:
contesta todas las agresiones sin usar términos subjetivos, peyorativos ni
evasivas.
La actuación de los que..., es decir los de PRD,
independientemente de lo que yo sepa o piense de ellos, es verdaderamente
lamentable. No mencionan el párrafo en cuestión, tampoco mencionan la ley
ni explican porqué piensan brincársela, no afirman categóricamente que el
párrafo debe ser eliminado, no dan razones válidas para hacerlo, no se
atreven a sostener categóricamente que es válido experimentar con
embriones, no explican porqué anteriormente sí habían aceptado ese párrafo
y ahora no, hablan despectivamente de “la derecha” sin decir a quién se
refieren y sin dar razones objetivas para ese desprecio, acusan a “la
derecha” de oponerse al desarrollo sin explicar en qué basan esa
acusación, hablan de oscurantismo sin explicar técnicamente en qué
consiste ni demostrar con hechos que los de “la derecha” lo practican,
hablan de “fundamentalistas religiosos” sin aclarar a quién se refieren y
sin explicar en qué forma amenazan a las democracias laicas y acusan a los
de “derecha” de querer imponer su moral como si los de “derecha” no
tuvieran derecho a proponer sus ideas, vengan de donde vengan. Y para
mayor desdoro, rehuyen sistemáticamente el debate propuesto y evitan
contestar las preguntas que se les lanzan. Es decir, violan todas la
reglas de la argumentación legal.
Sus respuestas son evasivas, sus argumentos subjetivos,
sus actitudes ofensivas, sus afirmaciones aventuradas. Su discurso no es
defender su punto, sino atacar la persona del contrario. Como si yo le
digo a usted que usted se pasó el alto y usted me contesta que yo soy un
mojigato y que los mojigatos manejan muy despacio. Como siempre, sus
intenciones no las conocemos, su sinceridad tampoco. No sabemos si, en
caso de quedar al frente del gobierno, serían peores que los anteriores o
menos peores. Lo que sí sabemos es que los principios de la lógica, las
reglas del debate y las leyes mexicanas se las pasan por inadvertidas.
Podrán ser lo que usted quiera, pero progresistas y científicos
probadamente no lo son.
No lo podemos decir de todos, pero algunos de nuestros
legisladores es una tragedia que tengamos que mantenerlos como reyes a
cambio de tamaña incompetencia y falta de seriedad.
Por cierto, el contrario de “derecha” ya no es
“izquierda”. Ora resulta que el contrario de derecha es “progresista”. Por
alguna extraña razón ahora a los de la izquierda les da pena decir que son
de izquierda. Todos los días se aprende algo nuevo.
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