La verdadera
historia de Fátima
María de Guadalupe García Gonzalez y Juan Manuel
Fernández Lazcano
Un resumen de la obra del Padre John de Marchi.
El siguiente resumen es sacado de la obra del Padre
John de Marchi la cual intitulo como “LA VERDADERA HISTORIA DE FATIMA”. El
propósito que perseguimos con este resumen, es el de mostrar los aspectos
que consideramos relevantes y que se suscitaron durante el periodo de las
apariciones para incitar a los lectores a ser devotos al “INMACULADO
CORAZÓN DE MARÍA”, nuestra adorada Madre. Persuadir, al auto sacrificio
que en estos días es algo pasado de moda y molesto; a rezar el Santo
Rosario con fervor y ofrecer con conciencia a Dios nuestro Señor los
dolores y sufrimientos que Él en su divina gracia nos da a padecer.
El autor de la obra expresa su propio propósito. He
aquí el mensaje que Nuestra Santísima Madre nos envía:
Sin exageración del autor, pero por el divino poder de
lo que aquí se cuenta, este es uno de las mas grandes acontecimientos de
la historia moderna. Los remarcables eventos sucedidos cerca de Fatima,
Portugal, entre los meses de Mayo y Octubre de 1917, tienen gran
importancia y un Nuevo significado con cada día que pasa; amigos y
seguidores de Nuestra Señora de Fatima, de quienes trata este documento,
se incrementan cada año incontablemente como testimonio de lo que aquí se
revela es una gran verdad.
El autor es un testigo de esta gran verdad, habiendo
vivido en Fatima muchos años y la pretensión básica de este documento es
la de mostrar por primera ves a todos los hombres todos los
acontecimientos con los cuales DIOS ha escrito el remedio que nos llevara
a la paz.
El Ángel de la Paz, su primera visita- primavera de
1916
Para este entonces, Lucia era ya una experta
pastorcita, con la compañía casi diaria de Jacinta y Francisco. Fue
entonces cuando el Ángel apareció con su radiante claridad en el Cabeco.
Este no parecía un ciudadano cualquiera del paraíso. Su presencia era
irresistible. Lucia confiesa su completa inhabilidad para manejar el
suceso con las palabras adecuadas, pero al menos trato de hacer lo mejor
posible. Esta es su narración de lo que sucedió entonces en aquella
primavera de 1916:
Cerca de media mañana comenzamos a subir la colina
seguidos por nuestra oveja. Pasamos el día ahí no obstante que la lluvia
había cesado y el sol comenzaba a salir en un cielo claro. Comimos nuestro
alimento y comenzamos a rezar el Rosario. Después jugamos con
piedrecillas. Apenas acabábamos de comenzar a jugar cuando un viento
impetuoso sacudió los árboles, volteamos nuestra mirada hacia arriba
viendo sorprendidos lo que sucedía, pues era un día tranquilo. Fue
entonces cuando vimos a la distancia, sobre los árboles que se estrechaban
hacia el este, una luz blanca como la nieve que tenia forma de un hombre
joven, transparente y brillante como cristal atravesado por los rayos del
sol. Conforme se acercaba a nosotros pudimos distinguir mejor sus
facciones. Estábamos atónitos y absortos y no dijimos palabra alguna entre
nosotros. Entonces nos dijo: “No se asusten, soy el Ángel de la Paz. Recen
con migo”.
Él se postró, poniendo su frente contra el suelo. Con
un impulso sobrenatural, hicimos lo mismo, repitiendo las palabras que
escuchábamos de Él.
“Dios mío, Yo creo, Yo adoro, Yo espero y os amo. Te
pido perdón por aquellos quienes no creen, no adoran, no esperan, no Te
aman”.
Después de repetir este rezo tres veces, el Ángel se
incorporo y nos dijo. “Recen de esta manera. Los corazones de Jesús y
María están prontos a escucharlos. Y entonces desapareció. Una atmósfera
sobrenatural nos envolvió en los días siguientes y no comentamos el
suceso.
Él Ángel de la Paz, su segunda visita.
Un día entonces, a la hora de la siesta, el Ángel se
les apareció de nuevo y así es como Lucia lo narro: de repente vimos al
mismo Ángel cerca de nosotros. “¿Qué es lo que están haciendo?” nos
pregunto. “Deben rezar! Rezar! Los corazones de Jesús y María tienen
designios misericordiosos para ustedes. Deben ofrecer sus plegarias y
sacrificios a Dios, al Altísimo”. “¿Pero como hacer sacrificios?” Le
pregunte. “En la manera que puedan ofrecer sacrificios a Dios en
reparación por los pecados de quienes le ofenden y por el perdón de los
pecadores. De esta manera traerán paz a su país, porque yo soy su Ángel
guardián, el Ángel de Portugal. De todo, tolerar y aceptar con paciencia
los sufrimientos que Dios les enviará”. Desde aquel momento, comenzamos a
ofrecerle a Dios todas nuestras mortificaciones, todo lo que era difícil o
no placentero; aún no hacíamos sacrificios extras como después
aprenderíamos a hacerlo. Sin embargo si pasábamos horas y horas postrados
en tierra, repitiendo y repitiendo la plegaria que el Ángel nos enseño.
El Ángel de la Paz, su tercera visita.
Mientras estábamos ahí (Lucia testifica), el Ángel se
nos apareció por tercera vez, sosteniendo in sus manos un cáliz y bajo el
Cáliz, una Hostia, de la cual algunas gotas de sangre se derramaban.
Dejando el Cáliz y la Hostia suspendidas en el aire, se postro en tierra y
repitió tres veces esta plegaria:
“Santísima trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Yo
Os adoro profundamente y les ofrezco el santísimo Cuerpo, Sangre, Alma y
Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos
del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con
las que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su
Sagradísimo Corazón y por la intercesión del Inmaculado Corazón de María
Santísima, Os ruego por la conversión de los pobres pecadores.”
Después de esto, se incorporo y tomo de nuevo el Cáliz
y la Hostia y me dio la Hostia a Mí y el contenido del Cáliz a Jacinta y
Francisco, diciéndoles: “Tomen y beban el Cuerpo y Sangre de Jesucristo,
horriblemente ultrajado por hombres ingratos. Por la reparación de sus
crímenes y consuelen a su Dios.” Una vez mas se postro a tierra y repitió
tres veces la misma plegaria, “Santísima Trinidad ... etc.” Después
desapareció. Como en las dos anteriores apariciones del Ángel, dejo una
atmósfera sobrenatural y dejo mudos nuestros labios por un momento.
Nuestra Señora Aparece.
Se encontraban jugando en el campo, construyendo una
casa con pequeñas piedras que recogían, Francisco era el arquitecto y su
hermana y su prima recolectaban la materia prima. Comenzaba el asunto
apenas a ser divertido cuando fueron perturbados por un relámpago de luz.
Tiraron las piedras que traían en sus manos y miraron a su alrededor. No
esperaban ver relámpagos en ese esplendoroso día, pero sea o no
significaba alguna tormenta próxima. Los árboles no se movían. No había
viento. El cielo estaba tan azul como nunca antes lo habían visto. “Debe
ser una tormenta” Comento Lucia; “Creo que lo mejor será regresar a casa.”
Comenzaron a recoger sus cosas y a buscar a la oveja, cuando
repentinamente otro destello de luz, extraño e inexplicable los dejo
desconcertados. Caminaron algunos pasos hacia el frente y entonces giraron
sus cabezas hacia su derecha. Vieron a una dama, muy hermosa como nuca
habían visto, no podían describirla, solo como Ella radiante y gloriosa.
La Dama era joven - no mas de dieciséis años, parada sobre la rama mas
alta y frágil de un árbol de roble, mirándolos hacia abajo con tierno
interés. Era una Dama (Lucia describe), con ropas blancas y brillantes
como el sol, radiando una luz mas intensa y clara que una copa de cristal
pudiera hacerlo al estar llena de agua centelleante y encendida con la luz
del sol quemante. “Por favor no tengan miedo de Mí” la Dama dirigiéndose a
los niños. “No voy a lastimarlos”. Los miro entonces con algo de tristeza,
como cuestionando su falta de confianza. Lucia, directa pero cortésmente
pregunto. ¿De donde eres? “Vengo del Cielo” Ella les dijo. Esto les
pareció razonable a los niños. La presencia de Ella provocaba en Lucia
regocijo y confianza. “Quiero que regresen aquí los días trece de cada mes
por los siguientes seis meses y a la misma hora” la Dama les dijo.
“Después les diré quien Soy y que es lo que mas quiero”. Y debo regresar
aquí por séptima ocasión.” Lucia pregunta “¿Iré al Cielo?” “Sí, lo harás”
la Dama respondió. “¿Y Jacinta?” “Ella También.” “¿Y Francisco?”
“Francisco también mi pequeña niña, pero primero debe rezar muchos
Rosarios.” Lucia entonces pensó en sus amigos, sobre todo en dos de Ellos
quienes recientemente habían fallecido. Lucia pregunto. “¿María Neves está
en el Cielo?” “Sí, así es” “¿Y Amelia?” “Ella está en el purgatorio” La
hermosa Dama le contesto. Esto entristeció a Lucia y sus ojos se llenaron
de lágrimas. Miro a la Dama como preguntando si había algo que Ella
pudiera hacer para ayudar a Amelia. Fue entonces cuando la Dama le
preguntó algo que no solo concernía a Amelia, sino a todas las Almas. “¿Se
ofrecerían ustedes mismos a Dios y las penas y sufrimientos que Él les
envíe? ¿Todo en reparación por los pecados con los que es ofendido? ¿Y por
la conversión de los pecadores?” “Oh, sí lo haremos, si lo haremos” Lucia
contesto por Ellos. “Entonces, tendrán mucho que sufrir” la Dama dijo.
“Pero la gracia de Dios estará con ustedes y los mantendrá firmes.” Al
pronunciar estas palabras, abrió sus manos y fuimos envueltos en una luz
celestial que parecía venir directamente de ellas. La luz realmente
traspaso nuestros Corazones y nuestras Almas y sabíamos de alguna manera
que esa luz era Dios. Un impulso nos llevo a arrodillarnos y oramos de
corazón: “Oh, Santísima Trinidad, Yo Os adoro. Dios mío, Dio mío, Yo te
amo en el Bendito Sacramento”. Los niños permanecieron de rodillas hasta
que la Dama les hablo de cosas que les parecían extrañas. “Recen el
Rosario todos los días,” Ella les indico, “para traer paz al mundo y el
final de la guerra”. Entonces comenzó a elevarse lentamente hasta
desaparecer. Sus corazones estaban llenos de paz y felicidad. Prometieron
no decir nada a nadie y regresaron a sus casas. Mas sin embrago, Jacinta
estaba ansiosa por contar a su Madre su hermosa experiencia. Esto les
trajo sufrimientos, pues sus padres (sobre todo la Madre de Lucia)
pensaban en que esto era mentira y al regarse la noticia el pastor del
lugar y el Señor Arthur Santos, el Mayor de Vila Nova de Ourem, el condado
al que Fatima pertenecía, los sometieron a una presión muy grande.
El 13 de Junio (segunda aparición)
fueron al mismo lugar pero esta vez acompañados por amigos suyos.
Comenzaban a rezar el Rosario cuando Lucia los interrumpió llamando a
Jacinta, “¿No ves el resplandor?” “Nuestra Señora debe estar viniendo.”
Los tres niños corrieron a un árbol de encino, mientras que los demás iban
tras de Ellos. “Por favor dime, Madam,” Lucia suplicaba, “¿Que es lo que
quieres que haga?” “Quiero que vengan aquí el día trece del próximo mes”
la Dama les dijo. “Quiero que continúen rezando el Rosario todos los días.
Y después de cada misterio, mis niños, quiero que oren de la siguiente
manera: Oh Jesús Mío, perdona nuestros
pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al Cielo todas las almas,
socorre especialmente a las mas necesitadas.
Quiero que aprendan a leer y escribir y después les diré que mas quiero de
ustedes.” Lucia, con la confianza que la Dama le hacia sentir, intercedió
entonces por una persona afligida cuya causa alguien le recomendó. La Dama
le respondió que si esa persona se convertía, sería curada durante el año.
Después Lucia le pregunto: “¿Nos llevaras al Cielo?” “Sí, debo llevarme a
Jacinta y Francisco pronto, pero Tú, debes quedarte por mas tiempo, debido
a que Jesús quiere que Tú me des a conocer y amar en la tierra. Él también
quiere de Ti, que establezcas la devoción a mi Inmaculado Corazón, sobre
toda la tierra.” “¿Debo quedarme aquí sola?” Pregunto Lucia. “No estarás
sola, mi pequeña y no debes entristecerte. Estaré contigo siempre y mi
Inmaculado Corazón será Tú consuelo y guía en el camino que te conducirá a
Dios.” En ese momento (escribe Lucia), Nuestra Señora abrió sus brazos y
volvió a sumergirlos en la radiante luz en la que Ella estaba también
envuelta. En la luz nos podíamos ver a nosotros mismos, era como si
estuviéramos sumergidos en Dios mismo. Jacinta y Francisco se encontraban
en la parte de la luz que representaba el Cielo y Yo estaba en la parte de
la luz que se derramaba sobre la tierra. En la mano derecha de Nuestra
Señora se encontraba un corazón en circulado con agudas espinas. Y
entendimos claramente que ese era el Corazón Inmaculado de María que pedía
la completa reparación de todos los hombres por todos los pecados que han
afligido a nuestro Salvador y a Su Madre. Entonces la Dama se retiro
elevándose hacía el este. Después de esto, en los siguientes días, fueron
entrevistados por el pastor del lugar, Padre Ferreira, para sufrimiento de
Ellos. El Pastor le metió en la cabeza a Lucia que esto era una acción del
demonio. La duda creció en Lucia al grado de no querer ir a la siguiente
cita atormentándola todos esos días así como a sus primos quienes veían a
Lucia desfallecer, sin embargo al amanecer de ese día Ella despertó sin
duda alguna y con el deseo de ver a su Señora, ella no sabe como sucedió
eso.
Para la fecha citada, miles de
enterados fueron al lugar. Él padre de Jacinta y Francisco asistió a la
cita también. Ellos estaban rezando el Rosario y la gente les respondía.
“Guarden sus paraguas” grito Lucia. “Nuestra Señora viene”. Para Lucia fue
la confirmación de que la Madre de Dios es quien la llamaba. “Lucia”,
Jacinta dijo, “respóndele. Nuestra señora te habla”. Lucia estaba
disfrutando la vista de la Madre de Dios. “¿Sí?” dijo Lucia. Hablando
humildemente, pidiendo perdón por sus dudas. “¿Qué quieres que haga?”
“Quiero que regresen el día trece del siguiente mes,” la Dama dijo.
“Continúen rezando el Rosario cada día en honor de Nuestra Señora del
Rosario, para lograr la paz del mundo y la terminación de la guerra,
porque solamente ella puede obtenerla.” “Sí,” dijo Lucia, “Sí.” Ahora
llena de valor. “Quiero preguntarte quien eres Tú.” Pregunto a la Dama, “y
si harás un milagro para que todos crean que Te nos has aparecido.”
“Ustedes deben venir aquí cada mes,” la Dama les dijo, “y en Octubre les
diré quien Soy Yo y que es lo que quiero. Haré un milagro, así tal vez
todos crean.” Lucia entonces abogo por algunos que le habían pedido su
intercesión. “Hagan sacrificios por los pecadores,” les instruyo, “y recen
con frecuencia, especialmente al hacer un sacrificio:
Oh Jesús, es por Tu amor, por la conversión de los pecadores y en
reparación por las ofensas cometidas contra el Corazón Inmaculado de
María.” Al
terminar de decir esto (escribe Lucia en sus memorias), la Dama abrió sus
abrazos, como lo había echo antes, pero ahora no fue la luz de la gloria
la que nos mostró, ahora vimos un mar de fuego. Sumergidos en las llamas
había demonios y almas que se veían como rescoldos transparentes, otros
eran negros o bronceados y en forma humana; estos eran suspendidos en
flamas, sin peso o equilibrio, con llantos de pena y angustia los cuales
nos llenaron de terror haciéndonos temblar de miedo. El padre de los dos
niños atestigua que Lucia de repente se vio llena de horror, su rostro
palideció como si muerta y todos ahí la escucharon llorar y decir el
nombre de la Virgen María. “Han visto el infierno, adonde las almas de los
pecadores son enviadas. Es por la salvación de Ellos que Dios quiere
establecer la devoción a Mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que Yo les
digo, muchas almas serán salvadas y habrá paz. La guerra terminará, pero
si los hombres no frenan sus ofensas hacia Dios, otra y mas terrible
guerra comenzará. Y cuando vean una noche iluminada por una extraña y
desconocida luz, sepan que es la señal que Dios castigará al mundo con
guerra y hambre y con la persecución de la Iglesia y al Santo Padre. Para
evitar esto, vendré al mundo a pedir la consagración de Rusia a mi
Inmaculado Corazón y les pediré que cada primer Sábado de mes comulguen en
reparación por el perdón de los pecados del mundo. “Si mis deseos son
obedecidos,” la Dama continua, “Rusia será convertida y entonces habrá
paz; si no, entonces Rusia esparcirá sus errores a través del mundo,
trayendo nuevas guerras y persecución de la Iglesia; los buenos serán
martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; algunas naciones
serán aniquiladas. Pero al final Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo
Padre consagrará Rusia a Mi y será convertida y el mundo disfrutará de un
período de paz. En Portugal la Fe siempre preservará. Recuerden, no deben
decir esto a nadie.” “¿Hay algo mas que quiera que haga?” Lucia le
pregunto a la Dama. “No, mi pequeña, es todo por hoy” Y la tercera
aparición termino.
Conforme se acercaba la fecha (13 de Agosto) en todo
Portugal se iba conociendo sobre la visita de la Madre de Dios a estos
niños. El Señor Arthur Santos el mayor de Vila Nova de Ourem, rapto a los
niños la mañana del día de la cita. Los encerró en uno de los cuartos de
su casa, advirtiéndoles que no los liberaría si no le decían el secreto.
De regreso a su cita con la Madre de Dios, Ellos no estuvieron ahí, mas
sin embargo había mucha gente y la hermana de Lucia, María dos Anjos,
atestigua a ver escuchado un trueno y justo después un relámpago, entonces
comenzaron a ver la pequeña nubecilla sobre el árbol, estuvo un momento
ahí y después comenzó a elevarse hasta desaparecer. Los niños pasaron el
día en casa del mayor. Para la tarde del día siguiente los niños fueron
puestos en la cárcel con la promesa del mayor de que permanecerían ahí
hasta que el caldero con aceite hirviendo estuviera listo. Entonces los
metería a los tres vivios en el caldero. Después de un tiempo regreso el
mayor con guardias y les grito, “es su última oportunidad de decirme el
secreto -¿me escucharon?” miro a Jacinta “llévensela a Ella primero y
échenla al caldero” ordeno. Después de un rato regreso el mismo guardia.
“tu hermana debe estar ya bien cocinada, es t u turno ahora.” “no seas
tonto, dile a su excelencia la que quiere saber.” “No puedo,” dijo
Francisco, “es imposible. No puedo decirle a nadie.” Entonces se lo llevo.
Después regresaron por Lucia y los tres volvieron a estar juntos de nuevo.
Pasaron la noche en la casa del mayor y fueron regresados al día
siguiente. Seis días después, el 19 de Agosto, Lucia, Francisco y el
hermano de Lucia John, fueron sorprendidos por una brisa fresca y un
relámpago. Lucia pensó “Nuestra Señora, quien mas”. Le hablo a John con
urgencia. “John corre ve a buscar a Jacinta y tráela. Nuestra Señora
viene.” Momentos después de que llegara Jacinta, la Hermosa Dama apareció
sobre un árbol. “¿Qué quieres que haga?” y Nuestra Señora invariablemente
le contesto: “Vayan de nuevo a Cova da Iría el día trece del próximo mes,
mis pequeños y continúen rezando el Rosario cada día.” Lucia le suplica
que hiciera un milagro para que la gente creyera. “Lo haré” la Dama les
prometió. “En Octubre haré un milagro para que todos crean en las
apariciones. Si no los hubieran llevado al pueblo (es decir Ourem), el
milagro pudiera haber sido aún mayor. San José vendrá con el Santo Niño a
traer paz al mundo. Nuestro Señor vendrá para bendecir a la gente. Nuestra
Señora del Rosario y Nuestra Señora de los Dolores vendran también.” “Sí,”
dijo Lucia, “sí”; acerca de un dinero que había sido donado, Lucia le
pregunto. “¿Qué debemos hacer con el dinero que la gente a ofrecido en
Cova da Iria?” “Quero que hagan dos andamios,” la Dama le instruyo, “para
la fiesta de Nuestra Señora del Rosario. Quiero que Tú y Jacinta lleven
una de ellas con otras dos niñas. Ambas deben vestir de blanco. Y a
francisco llevando la otra con otros tres niños. Los niños, también deben
vestir de blanco.” La Dama dijo; entonces inclinándose hacia ellos agrego
con tristeza, “Oren, oren mucho. Hagan sacrificios por los pecadores.
Muchas almas irán al infierno, porque nadie esta dispuesto a ayudarlos con
sacrificios.” Eso fue todo y la Dama se retiro. A partir de ese día,
comenzaron a hacer sacrificios de toda clase, ofreciéndolos a Dios por los
pobres pecadores.
Para el trece de Septiembre eran ya 30,000 los
congregados en el lugar. Estaban rezando el Rosario, cuando los niños se
enderezaron y sus ojos se llenaron de luz. “¿Que quieres que haga?” Para
los tres no había mas gente que ellos en el lugar. La Dama les dio una
simple, directa y clara instrucción. “Continúen rezando el Rosario, mis
pequeños. Récenlo todos los días, así la guerra talvez termine.” “¿Es
todo?” no había mas, la Dama les recordó todo lo que les menciono la
visita anterior. Hizo una pausa y se dirigió a ellos con un tono aun mas
materno. “Dios esta muy contento con sus sacrificios,” Ella les dijo,
“pero Él no quiere que usen ese cordón en la cintura durante la noche.
Pónganselo solo durante el día.” Lucia se lleno de gozo al escuchar eso.
“Tengo algunas peticiones de muchos para que los ayudes,” Ella le dijo.
“¿Ayudaras a la pequeña niña quien esta sorda y muda?” “Ella mejorará en
este año,” la Dama le dijo. “¿Y por las conversiones que algunos piden?
¿Las enfermedades de otros?” “Algunos curaré,” la Dama le dijo, “y algunos
no. Nuestro Señor no confía en todos Ellos.” Lucia satisfecha y con
obediencia, acepto la respuesta. Entonces recordó acerca del dinero
donado. “¿Quieres una pequeña capilla aquí construida con el dinero que la
gente a donado?” le pregunto. “Sí; quiero un apequeña capilla construida
en honor de Nuestra Señora del Rosario. Pero diles que gasten solo la
mitad del dinero para esto. La otra mitad es para los andamios que ya te
he dicho.” “Muchos piensan que soy un impostor y tramposa,” Ella le dijo,
“dicen que merezco ser castigada y quemada. Por favor, ¿harás un milagro
para que Ellos crean.?” “En Octubre,” la Dama le respondió, repitiendo su
promesa dicha desde el principio, “Haré un milagro que les permita creer.”
La entrevista termino así.
Para el trece de Octubre, se calculo que cerca de
70,000 personas asistieron al lugar. Era un día totalmente nublado y
lluvioso. Entonces para el medio día Lucia se incorporó diciéndole a
Jacinta, “Nuestra Señora viene; he visto el relámpago.” “¿Qué quieres que
haga?” le pregunta Lucia. “Quiero una capilla aquí, construida en mi
honor. Quiero que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra
terminará pronto y los soldados regresarán a sus casas.” “Sí,” dijo Lucia
“Sí.” Entonces Lucia le pregunto. “¿Me dirás Tu nombre?” “Yo Soy Vuestra
Señora del Rosario.” Lucia hizo un breve silencio y luego explico a
Nuestra Señora. “Tengo muchas peticiones de mucha gente. ¿Se las
concederás?” “Algunas concederé y otras debo negar.” Esta Señora del
Rosario, quien es la Madre de Dios, es gentil, pero sería. Nunca sonrió
-Ella pide penitencia. Ella hable en términos del Cielo y la Tierra -una
directa y terrífica ecuación que muchos cómodamente han olvidado. Ella
habla después de 2000 años de una Cruz que aun su peso recae en los
hombros de su Hijo. “La gente debe cambiar sus vidas y pedir perdón por
sus pecados. No deben ofender mas a Nuestro Señor, porque en verdad, Él ha
sido muy ofendido. “¿Es todo lo que deseas?” Lucia pregunto. “Es todo”
Entonces Nuestra Señora se retiro. Repentinamente, dejo de llover y el
Cielo se despejo. El milagro prometido por Nuestra Santísima Madre fue
visto por cerca de 70000 personas congregadas en el lugar. Las imágenes
prometidas, fueron vistas. El sol se movió en cielo y parecía caer sobre
la tierra. Entonces creyeron.
El mensaje de Nuestra Santísima Madre es
aun vigente, el llamado que Ella hace es mas urgente en estos días, en los
que el hombre inventa a diario una nueva forma para ofender a Dios a Jesús
y a Ella misma. Hagámonos devotos al Inmaculado Corazón de María y que
Dios nos de fuerzas para soportar el sufrimiento; es la fórmula para
nuestra salvación.
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