Castigar al cliente
Javier Arnal
En Suecia se prohíbe la compra de servicios sexuales,
en España ¿les imitaremos a los suecos en estas medidas contra la
prostitución?
Hasta hace poco, los españoles
tendíamos a imitar cuanto nos llegaba de Europa Occidental. Tal vez era
algo de complejo por haber vivido sin democracia y con un nivel de
desarrollo económico bastante inferior a los países occidentales.
Algo de todo ello nos sucedió
con Suecia. Lo que se preconizaba en ese país nórdico se nos presentaba
como la vanguardia cultural: con desigual resultado, algo les fuimos
copiando.
De la sociedad sueca vinieron
aires de “liberación” o relajación en las costumbres en los años setenta.
Lo moderno puede presentarse simplemente como “moderno”, o como procedente
de unos países desarrollados, y basta el mimetismo para que nos lo
apropiemos.
En Suecia cayó la natalidad
estrepitosamente, en buena parte tras la relajación a la que aludo de los
años setenta, y se dieron cuenta de las nefastas consecuencias. Para
remediarlas, pusieron en marcha costosísimos plantes de fomento de la
natalidad, ayudando considerablemente a las mujeres que tenían hijos.
Cuando ellos daban marcha atrás, en España empezó a caer alarmantemente la
natalidad, que perdura hasta hoy.
En España sólo se ha fomentado
económicamente y culturalmente la natalidad en años muy recientes, y de
modo insuficiente. Una de las incógnitas de nuevo gobierno del PSOE es su
política familiar. Por ahora, no parece precisamente que la vaya a
impulsar en el sentido que hacen ya otros países desarrollados. Esperemos
que los socialistas sepan evolucionar y adaptar -o cambiar- sus postulados
ya atávicos.
En esta ocasión, viene de Suecia
una medida que, por ahora, apenas ha tenido eco en los medios de
comunicación. Se trata de una ley de 1999 que se ha aplicado con éxito. La
mencionada ley prohíbe la compra de servicios sexuales, con penas de multa
o incluso 6 meses de cárcel para el cliente.
La Ministra de Igualdad, Mona
Sahlin, ha aclarado que su ejecutivo “no ve la prostitución como un
trabajo” y que “no se puede aceptar que un hombre compre una mujer”. Ante
el grave problema de la prostitución en Europa, en Suecia ha decidido
afrontar el problema: los clientes en Suecia son un 13% menos que en el
resto de Europa y la mencionada ley tiene el apoyo de 8 de cada 10 suecos.
Suecia ha apostado por ayudar a
las mujeres a dejar la prostitución, con organismos que les ayudan a
integrarse laboral y socialmente, lo cual incluye ayudarles a no ser
objeto del mercado del tráfico de personas -inmigrantes, sobre todo- ni
abandonarles a su tragedia de la drogodependencia, o contemplar sin más
las penurias económicas de algunas mujeres. Son buena parte de los motivos
que llevan a la prostitución. ¿Les imitaremos a los suecos en estas
medidas contra la prostitución?
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