El caminos de
Santiago
¿Qué embrujo tiene el camino de Santiago, que no es
camino como los demás, sino el camino donde desembocan todos los caminos
afluentes?
¿Qué tiene el camino de Santiago que lo transitan
creyentes e incrédulos, esos que terminan siendo creyentes?. ¿Qué esconde
el camino de Santiago en cualquiera de sus recovecos, en cualquiera de sus
regatos, en cualquiera de sus arboledas, de sus peñascos, de sus fuentes
para abrevar, de sus sombras para el reposo, de sus colores de todos los
colores, verdes sobre verdes, verdes de todos los verdes?. ¿Qué dice el
camino de santiago que de todos los rincones se escapa el murmullo de
todos los pasos de todos los caminantes que en el camino han sido?. ¿Qué
oración no se ha rezado caminando, qué canción no se ha entonado alargando
la mirada hacia el infinito, que es el destino del camino de Santiago?.
Todos los caminos van a Santiago desde que Santiago, el
Apóstol, lo recorrió. Desde cualquier alejado rincón de la tierra se mira
hacia Santiago, hacia el campo de las estrellas, hacia el lugar a donde se
llega y de donde se parte. Es un camino sembrado de templos, de ermitas,
de cruceiros, de lugares para el reposo, de fuentes para los pies y la
garganta. Es un camino construido por todos los pies del mundo, calzados o
descalzos, cansados o alerta, decididos hasta cuando descansan. Ningún
paso se ha detenido en el camino de Santiago, ni se detendrá. Ningún
caminante se ha visto desengañado, ni se verá. Ningún creyente se ha
quedado sin oración, ni se quedará. Caminar por el camino de Santiago es
avanzar hacia la totalidad.
Antes de llegar a Compostela se llega al camino; luego
de llegar a Compostela se continúa en el camino. El camino no es un medio,
es el fin. El camino siempre será camino, ayer, hoy y mañana. Igual que el
Apóstol siempre será el Apóstol.
A los quince años di los primeros pasos por el camino y
desde entonces no he perdido la dirección. Y es que el camino de Santiago
tiene una dirección única, imperdible, señalada desde el cielo por la ruta
de las estrellas. Y es que el camino de Santiago va por el cielo y por el
suelo, de noche y de día, a toda hora, en todo tiempo. Y es que el camino
de Santiago ha ido creciendo con la fe de los creyentes y con la fe de los
que empiezan a creer. Y es que el camino de Santiago es el trecho que
todos debemos recorrer para poder llegar a donde tenemos que llegar.
Yo di los primeros pasos a los quince años por el
camino y todavía ni me he cansado ni he dejado de recorrerlo. Porque es
imposible abandonar el camino de Santiago.
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