¿Cuál es el secreto
de "La Pasión de Cristo"?
Emilio Grande (h.)
Es una invitación no solamente para ver y analizar una
película religiosa, sino también para contemplar el rostro sufriente del
Mesías que vino al mundo a salvarnos del pecado.
Después del gran éxito cinematográfico en Estados
Unidos y en las principales ciudades de la Argentina (ya fue visto por más
de un millón de espectadores), hace unos días se exhibe en Rafaela el
filme de Mel Gibson, "La Pasión de Cristo", con la misma suerte de elevada
asistencia de gente (más de 7.800 personas).
Más allá de algunas polémicas que causó en el mundo,
esta película que trata las últimas doce horas de Jesús encarna casi a la
perfección parte de los evangelios sobre lo que pasó el Jueves y Viernes
Santos, y así cumplirse lo que anunciaban las escrituras.
Apoyada por una muy buena banda sonora, tiene pasajes
muy fuertes y desgarradores -por momentos un tanto exagerados-,
especialmente la parte cuando es azotado y clavado en la cruz, pero
ciertamente refleja el drama de lo que fue el momento cuando lo fueron a
buscar al Monte de Olivos, el juzgamiento en el pretorio y la sepultura en
el Santo Sepulcro.
Si uno relee estos textos bíblicos y los compara con el
filme, hay que decir que el Hijo de Dios fue abofeteado, recibió salivazos
y fue ultrajado en su dignidad personal hasta llegar a tener un rostro
desfigurado, casi irreconocible.
¿No fue así el maltrato físico y sicológico dispensado
por los sumos sacerdotes, los fariseos, los soldados, los guardias y
Pilato? ¿Por qué para algunos les resulta chocante estas escenas
dramáticas de la película? ¿Cuántas imágenes de la televisión y también
del cine muestran situaciones y hechos iguales o más aberrantes sobre
guerras y enfrentamientos humanos en Irak, Medio Oriente y en otros
lugares?
Clavado en la cruz y en los últimos instantes antes de
expirar, también se resalta en la película el diálogo de Jesús con su
madre María y Juan, el discípulo a quien él amaba: "Mujer, aquí tienes a
tu hijo" y al discípulo "aquí tienes a tu madre"...
Uno de los motivos por el que fue cuestionado este
trabajo cinematográfico fue el supuesto antisemitismo, que a decir verdad
es inexistente. "La muerte de Cristo no puede imputarse a todos los judíos
que entonces vivían ni a los de nuestro tiempo", según dice la declaración
"Nostra aetate" del Concilio Vaticano II (1962-1965).
De todas maneras, en distintas partes de los Hechos de
los Apóstoles se menciona: "hombres de Judea y todos los que habitan en
Jerusalén (...) ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio
de los infieles" (2, 14-23).
Ya pasaron 2.000 años desde que Cristo ha sufrido la
muerte por los pecados de los hombres de todos los tiempos y de alguna
manera sigue ocurriendo cada vez que personas inocentes no son respetadas
y son injustamente asesinadas en el mundo.
Un recurso muy bien utilizado fue el montaje de otros
pasajes de la vida de Jesús en los momentos de mayor sufrimiento, sobre
todo con sus apóstoles: "No amen solamente a sus amigos sino más bien a
sus enemigos y recen por quienes los persiguen"; la imagen con la mujer
acusada por los autoridades judías de ejercer la prostitución donde
exigían que sea apredreada (no se concretó), la última cena con el milagro
de convertir el pan en su cuerpo y el vino en su sangre, entre otros.
"¿Qué es la verdad?", le preguntó Pilato a Jesús
durante el interrogatorio pero él no respondió, recordando que en su vida
se había manifestado al expresar que "la verdad los hará libres" (Juan 8,
32).
Para terminar, es una invitación no solamente para ver
y analizar una película religiosa, sino también para contemplar el rostro
sufriente del Mesías que vino al mundo a salvarnos del pecado y de las
esclavitudes que nos propone esta sociedad egoísta, materialista y que le
da la espalda a Dios.
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