Tus inmediatos "stops"
Felipe Santos sdb
Pronto se abre ante ti un amplio horizonte: la
planificación de tus vacaciones merecidas de verano.
No está nada mal que pienses en
algunos puntos que te pueden mantener en forma FÍSICA Y ESPIRITUALMENTE:
Vive la naturaleza. Sea que
vayas a la montaña o a la playa, intenta siempre descubrir la presencia de
Dios. Detente ante la creación, huella divina.
Hay personas que durante el
verano, no solamente le dan vacaciones al cuerpo sino que lo hacen
igualmente con el espíritu. Ten en cuenta que las vacaciones son
simplemente cambio de ocupación y no tiene sentido que tu alma acampe por
sendas que no contribuyan a su plenitud.
Tu máximo encuentro con el Señor
tiene lugar el domingo, la gran fiesta de los cristianos. El Señor no se
va de vacaciones. Habita en ti de forma sencilla, misteriosa y alentadora.
No digas ahora que no tienes tiempo libre. Contaba un joven que todas la
noches, antes de irse al descanso, se iba a la playa para escuchar el
llanto de quienes necesitan de su plegaria al Señor.
Durante el curso y el trabajo,
no tienes mucho tiempo para que se lo dediques a tu familia. Ahora
dispones de tiempo y horas para hacer algo maravilloso con ella: ponte a
su disposición, goza de su presencia sin mirar el reloj; dialoga con tus
padres o con tus hijos sobre temas que , en el tiempo anterior, ha sido
difícil por esta era de las prisas. Mira cómo han crecido en sabiduría, en
lo físico. ¿Te has detenido a ver cómo viven sus problemas y sus alegrías
interiores?
Toma conciencia en tus muchos
momentos de paz y serenidad, de que estás viviendo la perla de la vida con
toda tu intensidad, y afincada en los valores que son quienes, al fin y al
cabo, te aportan la brisa fresca de tu felicidad.
Dale gracias a Dios como el
amigo que está en casa, en el apartamento o en la cima de la montaña o en
la ola saltarina que llega a la orilla.
Tu sexto “stop” tiene como punto
de mira la ampliación de tu amistad con otras personas de otros
continentes, de otros países. ¿Te suena el nombre de TAIZÉ? Imagino que
sí. Es una pequeña aldea francesa, situada entre París y Lyon. A este
paraíso acuden cada verano miles y miles de jóvenes y adultos para
refrescar sus vidas; recargar sus pilas mediante la vivencia con 60
hermanos que acogen a todo el mundo con la sonrisa en sus labios e
invitándoles a que vivan con ellos una experiencia única; te invitan a
queparticipes de sus muchas actividades y, sobre todo, que todos
encuentren un sentido y un norte a su vida.
Ojalá- dicen a la vuelta-
hubiera en nuestra ciudad lugares como éste. Si quieres participar, ponte
en contacto con SALESIANOS durante el mes de junio para información de
todo cuanto se hace y se vive allí. Este lugar te da la oportunidad de
conocer a chicos y chicas de todos los países europeos. Puede que si esto
no te interesa, participes en los campamentos que organiza tu parroquia,
tu colegio u otras instituciones.
Estos stops te ayudan a
comprender mejor a los demás. No permitas que todo te lo den hecho. ¿Por
qué no te lanzas a una aventura de vivir el voluntariado en otros sitios
necesitados? Tienes tiempo para todo. Y una tarea clave en tu crecimiento
personal- ahora que eres joven- consiste en respetar y ayudar a todo el
mundo con tu prestación voluntaria. Puedes compartir tu descanso y tu
riqueza interior con otros.
Hay quienes se proponen como
metas- en una época tan difícil del año- el cultivo de la sinceridad en el
trato, sin chulerías, hipocresías, mentiras, presunción vanidosa y
engañosa. Eres lo que vales y no lo que tienes.
Y aunque sea un tiempo más bien
dado a la permisividad y a la relajación de costumbres, que la limpieza de
tu corazón sea el mejor adorno de tus vacaciones. Estas no son sinónimo de
libertinaje y discotequeo a toda pastilla.
Cuando me detengo en los amigos
y amigas que se quedan en la ciudad, en el pueblo o en otro lugar porque
no tienen dinero, me llevo siempre conmigo a alguien por unos días para
compartir la bella, profunda y rica experiencia de la solidaridad. Dios es
tu punto de referencia. Tienes vacaciones del trabajo normal de cada día.
Pero, ya ves, que estos mandamientos te ayudan a vivir y no a malgastar tu
tiempo que, ya sabes, es oro.
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