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Nuevo libro de memorias del Papa demuestra su amor entrañable por la Iglesia y por la Virgen de Guadalupe

Jaime Septién

Si el primer libro contenía enseñanzas y reflexiones maravillosas sobre el misterio de la vocación sacerdotal, este segundo tomo de memorias muestra a un Karol Wojtyla en la plenitud de su ministerio de pastor, en el cuidado de un rebaño que debe conducir a la santidad en medio de la oleada comunista y atea que invadió Polonia durante casi 45 años.

Era el mes de julio de 1958. El joven sacerdote Karol Wojtyla –acababa de cumplir, hacía dos meses, los 38 años de edad– remaba en un kayak, de vacaciones, con un grupo de amigos de su parroquia. La excursión fue suspendida: una llamada del cardenal Wiszynsky, primado de Polonia, le avisaba la decisión del Santo Padre Juan XXIII de elevarlo a la dignidad de obispo de Cracovia.

Este es el punto de partida del nuevo libro del Papa Juan Pablo II: ¡Levantaos! ¡Vamos! Que circula ya en México desde el pasado martes 18 de mayo, cuando el Papa cumplió 84 años de edad. El libro –que circula bajo el sello editorial de Plaza & Janés– es un recuento minucioso, amable y hasta divertido de los 20 años con tres meses que, primero como obispo auxiliar y después como arzobispo, pasó el actual pontífice en Cracovia. Años del Concilio Vaticano II y de enfrentamiento, en Polonia, en contra del comunismo ateo de origen soviético que mantuvo a su país en vilo desde 1945 hasta 1989, con la caída del Muro de Berlín a la que el Papa contribuyó de manera decisiva, según todos los analistas.

Hace diez años y bajo el mismo sello, el Papa había sorprendido al mundo con su libro de memorias Cruzando el Umbral de la Esperanza, donde narra, con profusión de detalles, su vocación sacerdotal y la vida de infancia. Ese libro, justamente, acababa en la excursión del verano del 58. En aquella ocasión el texto del Papa se editó en 50 países y se vendieron 20 millones de ejemplares. Para el tomo segundo de sus memorias se prevé un tiraje de cerca de 30 millones de ejemplares. El dinero de las regalías, como siempre, el Papa lo ha comprometido ya para obras a favor de los más pobres del planeta.

Si el primer libro contenía enseñanzas y reflexiones maravillosas sobre el misterio de la vocación sacerdotal, este segundo tomo de memorias muestra a un Karol Wojtyla en la plenitud de su ministerio de pastor, en el cuidado de un rebaño que debe conducir a la santidad en medio de la oleada comunista y atea que invadió Polonia durante casi 45 años. Los más duros fueron los años de la Guerra Fría, la década de los sesenta y los setenta, cuando el régimen veía en el obispo Wojtyla una seria amenaza a la “integridad” de la doctrina marxista-leninista.

Anécdotas inéditas –como la de la devoción del obispo Wojtyla, desde entonces, a la Virgen de Guadalupe– e historias de valor -como su enfrentamiento a las disposiciones políticas de construir una parroquia en un lugar “no indicado” por las autoridades— ¡Levantaos! ¡Vamos! (frase tomada de Marcos 14, 42, del pasaje evangélico en el cual Jesús pide a sus discípulos que velen y estén alertas en el Huerto de los Olivos) es una gratísima lección de amor a Cristo, a la Iglesia y a la verdad, que viene a refrescar el panorama y a dejarnos un Papa todavía más entrañable, en su 84 aniversario.

 
 

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